miércoles, 28 de julio de 2004

Me confieso

Unos regresan ya de sus vacaciones (afortunadamente para los que disfrutamos de sus reflexiones), mientras otros ¿aún? no las hemos podido gozar. Pero sí que he estado muy ocupado en diversas actividades socioculturales (ejem) todo el fin de semana.

El caso es que ante un comentario casual sobre mi próxima asistencia a un concierto de David Bisbal en Gijón (¿se habrá ido ya "el repantigao"?), me enteré de la poca calidad artística que tiene el ricitos de oro para algunas personas. Obviamente no comparto esa opinión, por eso yo iré a verle y otros no. Libertad de elección, creo que se le llama a eso.

Pero hete aquí que incluso entre adolescentes (pues tal era mi interlocutora) el despotismo ilustrado encuentra acomodo. Y es que... "¿Cómo puedes tú, Robertín, amante de la ópera y ciertos clásicos, disfrutar de las interpretaciones de un tipo frívolo sin talento alguno (no confundir con el talante de ZP), culpable (!?) de que otros muchos, con talento a raudales, se hayan quedado en el camino?" Por toda respuesta, bebí un trago de mi zumito de naranja (ejem), pues no era el momento (ni la hora) indicada para explicarle algo básico sobre el funcionamiento del mercado. Pero continuó, supongo que animada por mi nada habitual continencia verbal. Y es que Bisbal vende lo que vende porque "hay mucho ignorante, falto de cultura musical (!?)".

Antes de levantarme para ir a refrescarme un poco por las calles de mi bello pueblo, le pregunté si me estaba permitido ir al concierto de marras sin sufrir por ello una reeducación musical (¿en Cuba?) que me reinsertase en la sociedad. Y, ya desde la distancia, por si acaso, le hice saber mi nada secreta admiración por Raphael. Creo que le fastidié la noche definitivamente. ¡Cuánto lo siento! Podía haberle mencionado que Sabina me parece un letrista de primera (que no músico, ni cantante), pero no me apetecía sentirme parte de la tribu.

¡¡Agua, agua!!

5 comentarios:

Carmelo Jordá dijo...

Espero que a posteriori te flageles convenientemente, ¡mira que ir a un concierto de Bisbal!!! Nada, no tienes perdón de Dios, sólo te deseo que las adolescentes chillonas a tu alrededor no te dejen oir nada (aunque eso sería una suerte para tus neuronas, je je je).

Por cierto, dile a tu amiga que Bismal no vende más porque la gente sea ignorante, sino que se ha aprovechado de una brutal campaña de marketing orquestada, además, desde la televisión pública. Y sí, su acaparación de espacio mediático deja a mucha gente fuera.

El de la música tampoco es un mercado perfecto, me temo.

Anónimo dijo...

Hombra, me hace gracia que vean claramente cómo la intervención estatal a favor de algunos (Operación Triunfo) perjudica a otros con más talento, pero no lo vean tan claro cuando se trata de reflotar empresas en quiebra.
¡Ah, que eso tiene un fin social, se me olvidaba!

Zuppi.

narpo dijo...

Paisanu ya estoy en tierras verdes, a ver como nos apañamos para solucionar esos mejillones pendientes.

;P

Roberto Suárez dijo...

Mi comentario iba dirigido fundamentalmente a hacer notar el afán de algunos porque alguien diriga los gustos musicales (¡también eso!)
Pero ya que estamos, no coincido con las apreciaciones negativas con respecto a Operación Triunfo. Es cierto que la televisión pública no tiene razón de ser en sí misma, pero ese programa en concreto resultó beneficioso desde un punto de vista económico; y la promoción que se les hizo a los triunfitos no sólo ni fundamentalmente vino dada por ahí, sino que todos los medios se hicieron eco. Por otra parte, no todos han triunfado y deducir que las ventas de Bisbal vienen únicamente motivadas por eso no es justo ni realista (échese un vistazo a lo que vende en América Latina.)
Si ahora acapara los medios es por su aceptación social, o sea, porque tiene demanda. No veamos ya fantasmas dónde no los hay.
Si abundamos más, en cientos de ayuntamientos se subvencionan conciertos de paniaguados, de los que no se dice nada porque ya se sabe que lo minoritario siempre es "mejor" y el mercado "salvaje" deja apartados a los que tienen calidad a raudales.
Vamos, que Bisbal triunfa porque somos muchos (no sólo "adolescentes chillonas") los que nos gusta su música e interpretación.
Tranquilo, Carmelo. Sobreviviré. ;-)
Por cierto, ¿qué es un "mercado perfecto"?

Roberto Suárez dijo...

Estamos en contacto por el MSN, Narpo. ¡Luanco espera!