lunes, 16 de mayo de 2005

Juan José Millás se confiesa fascista

Tiene este individuo un miedo ancestral a la libertad que esconde bajo un nítido manto de ignorancia sobre lo que le rodea. Cómo según propia consideración, los ingredientes básicos del fascismo son el miedo y la ignorancia, hemos de concluir que se confiesa como un fascista de tomo y lomo. No seré yo quien se lo discuta.

Claro que lo que él pretende en su vómito de hoy es bien distinto, aunque bajo su pretendida finura de científico social no haya más que la misma basura de siempre: la mayoría de los norteamericanos (votantes de Bush, claro), los católicos y los votantes del PP somos unos ignorantes atemorizados, o lo que es lo mismo, unos fascistas.

Y todo porque a Rajoy se le ocurrió poner en solfa el discurso triunfalista de ZP. ¡Cómo se atreve!

lunes, 9 de mayo de 2005

Respuesta de un aficionado...

... a un periodista deportivo.

Don Fernando Alonso se ha ganado con creces el "don", tanto por su capacidad profesional como por su valía personal. Y es que de haber alguien capacitado para expedir semejantes títulos, no creo que sea un periodista que simplemente valora la disponibilidad de una persona para atender sus llamadas. Por el contrario, quienes somos protagonistas del circo algo tenemos que decir al respecto, pues sin nosotros esto se caería. Claro que hay profesionales serios demasiado acostumbrados a pontificar constantemente.

Y lo que nos interesa de Nano no es si su anterior novia le acosa o si tiene pensado montar un harén, sino su capacidad al volante, su simpatía para con quienes somos sus seguidores y su valentía moral, en tiempos de relativismo, defendiendo valores como la responsabilidad, la perseverancia, la familia y la amistad, etc.

Hay que ser cenutrio para mezclar en el mismo artículo a María José Campanario y Julián Muñoz con Fernando Alonso. Pero es lo que ocurre cuando alguien tiene la osadía de mentar a la casta de privilegiados de los intocables, que sólo parecen entender de libertad de expresión cuando de la suya se trata.

Un mero desahogo de alguien que ve como se meten en su vida privada y el gremio salta sin remedio. Claro que como los resultados deportivos acompañan, no se han atrevido a hacer demasiada sangre. Pero tiempo habrá para el corporativismo más repulsivo.