viernes, 3 de septiembre de 2004

Derecho a morir

Sobre la eutanasia hay diversas posturas, incluso entre los propios liberales. Yo he manifestado ya en otras ocasiones mi claro posicionamiento al respecto. El derecho a la vida (a la autopropiedad, al fin y al cabo) no es factible si se restringe la capacidad de acabar con ella.

Pues bien. Nuestro talantoso presidente y sus cuates acudieron al estreno de la última película de Amenábar, Mar Adentro, basada en la lucha que el tetrapléjico Ramón Sampedro mantuvo para que le pudiesen ayudar a morir, sin que ello ocasionase responsabilidades a quien lo hiciese, más allá de las morales.

Al margen de lo curioso del acontecimiento, ya narrado por Castielero, es destacable la argumentación del insigne ZP. Expresa su deseo de "apoyar al cine español y, cuando se trata de apoyar un problema humano de este entidad, mucho más", pero cuando se le requiere por el "problema humano de esta entidad", escurre el bulto con un "vamos a hablar de cine".

Por su parte, Bono dice sentirse solidario y no inquisidor, pero los hechos no lo corroboran. Lo inquisitorial en este caso, es la condena a vivir. Y Caldera asevera, sin sonrojo aparente, que "el asunto compete a todo el Gobierno y a la sociedad en general". No, señor burócrata; el asunto compete al individuo, no al liberticida leviatán y sus seguidores.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

NO A LA EUTANASIA___

http://www.arvo.net/includes/documento.php?IdDoc=5809&IdSec=647

http://www.filosofiayderecho.com/redb/numero3/eutanasia.htm

Anónimo dijo...

http://www.arvo.net/includes/documento.php?IdDoc=5809&IdSec=647http://www.filosofiayderecho.com/redb/numero3/eutanasia.htm

Roberto Suárez dijo...

Las opciones vitales de cada uno me merecen todo el respeto, mientras no afecten a la autonomía de terceros mediante elementos coercitivos.

Yo puedo compartir muchos de los argumentos que se vierten en los enlaces que amablemente apuntas. Pero no acepto que una persona no pueda acabar con su vida so pena de ser reanimado y la persona que decide ayudarle encarcelada. Bajo ningún concepto, si de libertad hablamos.

De igual manera que no se puede obligar a nadie (médicos incluidos) a acabar con la vida de un semejante, por supuesto.

Anónimo dijo...

El derecho a la vida está por encima de cualquier otro, pero no hay que olvidar que no existe un derecho a la muerte (o a la no vida si así preferimos llamarlo). ¿Qué pasa con las trasfusiones de sangre y los testigos de Jehová?, ¿las huelgas de hambre?. ¿Hasta dónde llega la libertad de conciencia de los médicos? Este tema, junto con el del aborto, pueden tener una misma respuesta desde mi punto de vista. Sí, no por ética o moralidad, si no por necesidad.

Javier: http://blogs.ya.com/diariodeunliberal

Anónimo dijo...

Muy bueno tu post, Roberto.

Yo nunca me aplicaría una eutanasia, pero no soy quien para impedir a otra persona que haga lo que quiera con su vida.

¡Sigue escribiendo, compañero!

Roberto Suárez dijo...

Javier, el derecho a la vida es pleno o no es tal derecho. Y disponer plenamente de la vida implica tener la capacidad de decidir cuando darla por terminada si así lo estimas oportuno, sin que el Estado ponga trabas.
¿Los testigos de Jehová? Allá ellos. ¿Las huelgas de hambre? Allá el que quiera hacerlas. ¿La libertad de conciencia? Un médico (ni nadie) no puede ser obligado a poner fin a la vida de un indiviuo.
Claro que hablas de moralidad; pero lo relevante es no usar la coerción estatal para imponer la nuestra al resto.

Roberto Suárez dijo...

Gracias, compañero. Pero si no te identificas, mal puedo saber quien eres. :P