miércoles, 22 de septiembre de 2004

Tirón de orejas

A través de una amiga común, el Dr. Rodríguez, miembro del Comité Directivo del movimiento libertario Resistencia Civil y director de 3erPolo, se pone en contacto conmigo. Me dirige unas amables palabras que le agradezco mucho, entre otras cosas porque las considero exageradas. Pero también me lanza un reproche, que acepto en cuanto que le asiste gran parte de razón.

Es cierto que somos muchos los que citamos continuamente a fuentes académicas, sean éstas instituciones como el Mises Institute, el Cato, etc.; sean profesores y teóricos como Huerta de Soto o los grandes maestros directamente, como Hayek, Mises, Rothbard, etc.

Como es cierto que obviamos demasiado a los políticos netamente libertarios que se esfuerzan en distintas partes del mundo por poner en práctica una política del individuo y no del Estado como protagonista, centrando nuestro análisis en los poquitos liberales que hay en los partidos tradicionales.

En la necesaria división del trabajo, ellos son un activo muy importante. Por lo pronto, yo he comenzado a preocuparme un poco más de nuestros amigos venezolanos, que han tenido algún problemilla últimamente, por cierto. Y dado que hay elecciones próximamente en EE.UU., tampoco conviene olvidar a quien más cercano nos es.

27 comentarios:

José Carlos Rodríguez dijo...

Muy interesante. Pero que nos surtan de información.

Roberto Suárez dijo...

De lo que más se quejan, y parece que no sin razón, es de la falta de atención por parte de sus aliados naturales, los academicistas.

Anónimo dijo...

Es interesante, pero leer a gente que cree en el mito del buen salvaje me produce escalofríos.

Dodgson.

Roberto Suárez dijo...

¿A qué te refieres, Dodgson?

Anónimo dijo...

Me refiero "a quien más cercano nos es."

Esta persona está alejadísima de mis posicioines y, creo poder mostrar, de las liberales en general.

La idea de que el odio en los países árabes es debido a la intervención de EE.UU. es la nueva versión de ese mito de Rousseau. El mito y su nueva versión tiene un inconveniente (entre muchos) que a gente como yo le parece especialmente malo: que lo que relata el mito no se compadece con la realidad (es un mito, claro :). Es, cuando menos, una explicación sesgada. Por ejemplo, se han hartado de intervenir otros árabes y no parecen odiarlos especialmente. Y, por ejemplo, países como los del antiguo bloque del este, cuyos regímenes han sido violéntamente sacudidos por los EE.UU. parecen estar encantados con ellos.

A lo mejor no queda claro que esto sea una versión moderna de ese mito. Lo explico brevemente: la naturaleza de las gentes es buena y si apartamos la nefasta influencia, su natural bondad saldrá a flote. En este caso la mala influencia es EE.UU. colectivamente con la inestimable ayuda del mundo occidental. El buen salvaje es el mundo musulmán, que tomará el buen camino de la democracia por el buen ejemplo.

Si te fijas, la postura de esta persona es paternalista a más no poder con los árabes.

Por otro lado miente con descaro. Sólo por poner un ejemplo. Dice que no ha logrado instaurar la democracia en ningún sitio en los últimos 50 años. Es fals, oculta dos cosas, que los países del antiguo bloque del Este han emprendido un camino esperanzador y que se enfrentaba al formidable enemigo que era la URSS (lo que explica que se necesitaran tantos años para que se viera algún resultado)

La gente que miente no es de los míos. Me vas a perdonar el exabrupto, pero una de dos o es gente de derechas con complejo de serlo o son izquierdistas de los de siempre disfrazados de liberales. No sabes hasta qué punto es la "marca de la casa" el creer en el mito del "buen salvaje".

Dodgson.

Roberto Suárez dijo...

Entiendo perfectamente lo que dices, Dodgson. Pero estarás conmigo en que esa posición es la dominante entre los libertarios, sean políticos, intelectuales, académicos... De hecho lo vemos habitualmente en los foros. Yo no la comparto en absoluto, y me cabrean ciertos argumentos que parecen hechos ad hoc para justificar una posición, hasta el punto de llegar, efectivamente, a falsear obscenamente los hechos.

Pero esa postura está motivada por una crítica feroz al intervencionismo militar, que es sin duda el peor de ellos, en cuanto que siempre engorda al Estado con una "buena" justificación. Y aunque sesgada en su aplicación a la realidad, es perfecta y coherentemente liberal en el aspecto teórico. De eso yo no tengo duda alguna. No es paternalismo, es aislacionismo.

Lo que sí comparto con ellos es la crítica al pensamiento neocon, que pretende instaurar democracias por doquier, cuando eso es un error. Porque ni la democracia es una panacea ni se puede forzar. Eso desvirtúa el concepto de defensa propia, que es el único que yo valido para justificar una agresión.

Anónimo dijo...

Roberto, no son coherentes. Al menos no es "prima facie" coherente con la libertad quien dice algo que Rousseau habría firmado.

Las trolas notorias (porque son trolas, lo lamento) son el peor síntoma de pensamiento débil. Pero yo he dado un paso más, creo identificar la base de esa debilidad. Sí, son coherentes antimilitaristas pero son antimilitaristas porque, sean conscientes o no, creen en el "to'er mundo e bueno" y destilan ese pensamiento en todas sus frases. Es más, la trola es síntoma y consecuencia de esa manera de pensar. Es una trola notoria, patente ¿no dice una estupidez cósmica el que cree que tiene derecho? ¿quién o qué mentalidad tiene quien se cree autorizado a soltar esas mentiras tan absurdas? es tan notorio que hasta un tonto sabría que miente. Y ellos no son tontos. Las mentiras violentas están diseñadas por gente que se cree autorizado a propalarlas y con la intención de agredir a alguien (lsa mentiras apuntan a los neocon, como admites)

Con todas sinceridad, no me cuadra el que no sean estatistas sino lo contrario y eso es una insuficiencia de lo que digo (no respecto a las trolas, que son palmarias). El estatismo suele ser el pensamiento de quien tiende a hacer tabla rasa de los hechos y habla de "pueblos oprimidos" o una variante de ese estilo.

Dodgson.

Roberto Suárez dijo...

No soy yo precisamente un defensor de ciertas "alianzas" intelectuales, pero que pueda que Rousseau llegara a mantener esa postura no convierte en incoherente su discurso.

No creen que todo el mundo sea bueno, Dodgson. Creen que todo el mundo tiene derecho a ser como quiera mientras no te agreda. He ahí la cuestión. En lo que yo discrepo es en lo que ellos consideran agresión, obviamente.

Y sobre todo se apartan de la realidad; una realidad compleja como es la lucha contra el fenómeno terrorista. Y para intentar no perder la coherencia discursiva meramente teórica, llegan a mantener unas posturas en ocasiones indignantes.

Pero todo ello lo hacen en aras del aislacionismo, verdadero punto para atacar al Estado. No podemos perder eso de vista. No es lo mismo, aunque ellos no hagan mucho por distinguirlo, con aliados temporales como Moore o Chomsky, oponerse a algo por unos motivos que por otros. IU y yo nos oponemos a la Constitución europea, pero por motivos opustos.

Desde luego, yo me siento mucho más cerca de ellos que de los neocons que pretender una especie de expansionismo democrático.

Albert_Esplugas dijo...

- “Esta persona (Badnarik) está alejadísima de mis posicioines y, creo poder mostrar, de las liberales en general.”

- “Con todas sinceridad, no me cuadra el que no sean estatistas sino lo contrario y eso es una insuficiencia de lo que digo”
¿Badnarik no es liberal? ¿Los aislacionistas del Mises tienen amagos estatistas? Pues ahora sí que me he perdido.

- “Sí, son coherentes antimilitaristas pero son antimilitaristas porque, sean conscientes o no, creen en el "to'er mundo e bueno" y destilan ese pensamiento en todas sus frases”Te estás fabricando enemigos de paja, Dodgson. No sé si sigues muy de cerca los alegatos anti-war de Strike-The-Root o LewRockwell.com. Créeme, no carecen de fundamento, y allí nadie asume que “todo el mundo es bueno” ni simplezas de este calibre. La crítica rothbardiana al intervencionismo militar, más allá de su dimensión puramente ética, viene a mostrarnos la íntima conexión existente entre la guerra y la salud del Estado, los incentivos que tiene un gobierno para ser beligerante, los engaños y las manipulaciones que por lo general acompañan las contiendas, las fatales consecuencias que a menudo se derivan de las intervenciones... Y no cometas el error de tomar por hippies a estos aislacionistas. Que censuren la guerra de Irak no significa que si allanas su morada no vayan a plantarte un fusil en la nariz.

Este es un tema sobre el que albergo dudas. Ahora soy escéptico respecto al intervencionismo, pero tampoco hago mías acríticamente las consideraciones aislacionistas. Quizás no me parezcan reprobables las intervenciones militares per se, sino más bien el formato que en la actualidad tienen.

Un interrogante para reflexionar: el Estado no puede gestionar eficientemente la enseñanza, la educación, la sanidad, la energía, las carreteras, el cuerpo de bomberos, los transportes públicos... ¿Por qué creemos lo contrario cuando de intervenciones militares se trata?

Saludos afectuosos

Anónimo dijo...

Hola Roberto:

Me alegra mucho que decideras tratar el tema en esta forma. La discusión, como veras, se torna muy rica e interesante.

Debo aclarar que opinión no es exagerada, sino moderada, a la hora de estimar virtudes, tanto de amigos como de enemigos.

Poco podría agregar a los comentarios de Albert Espulgas, podría matizarlos, diferir en algunos detalles, discutir ciertas implicaciones, aclarar diferencias en ciertas premisas. Pero para que diablos, si al final terminaba diciendo casi lo mismo.

Lo que sí puedo es agregar un par de comentarios sobre lo que dice Michael respecto al Medio Oriente, y la democracia en esa parte del mundo, como posible resultado de la intervención armada, de fuerzas militares o de inteligencia, de diferentes intensidades, por diferentes gobiernos de los EE.UU. en esa parte del mundo, desde finales de la Segunda Guerra mundial.

Lo primero a comprender es que se está limitando a una parte del mundo, por lo que es artificioso usar ejemplos de otras partes. Pero aún admitiéndolos, con el sentido que le da Michael al término “democracia” y que yo no comparto, por razones puramente semánticas, ni en español ni en ingles. No ha mentido.

No hay democracia alguna que sea resultado de la intervención militar de gobiernos de EE.UU., sobre pueblos cuyas ideas mayoritarias sean contrarias de lo que Michael llama democracia, que no es la tiranía pura y simple de la mayoría.

Ahora, si limitamos la palabra hasta su mínimo significado, que es sistema de votación formal mayoritario, y la mayoría resultante, como única fuente de legitimidad de cualquier norma jurídica, la cosa cambia.

Aún así, en general es absurdo afirmar que quien cree, no sólo en el derecho constitucional, sino en la utilidad práctica de poseer armas y saber como usarlas, piense que "to'er mundo e bueno".

Lo del buen salvaje se basó en la afirmación falsa, de que existían pueblos que en ausencia de civilización desconocían la guerra, el robo, etc. Que es muy diferente de afirmar que no se puede obligar, mediante la intervención militar, a un pueblo que clama por la tiranía, a constituir una democracia por la fuerza. No se puede, porque al tener democracia, elegirán una tiranía y le acordaran poderes apropiados, por votación mayoritaria. Eso de que la mayoría que clama por un tirano, lo entroniza, tarde o temprano, esta claro, desde el Profeta Daniel.

Pero podríamos admitir que Michael dejó de lado uno los mayores éxitos en el establecimiento de la democracia, como resultado de la intervención de gobiernos de EE.UU., en el oriente medio, como sería Irán. Claro él no considera esa forma de gobierno democrática.

Por lo demás, es mentira que no hay odio hacia la intervención que no sea americana, en el fundamentalismo islámico. Hay, por ejemplo, mucho odio anti ruso en tal fundamentalismo. Y hay que ser realmente ciego para no verlo. O simplemente mentiroso para negarlo.

Guillermo Rodríguez G.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Hola Roberto:

Mis disculpas por la duplicación del mensaje anterior. Realmente no sé como me ocurrió.

Saludos

Guillermo Rodríguez G.

Roberto Suárez dijo...

Se borra uno de los mensajes y listo. No te preocupes por eso.
Me alegra que te pases por aquí; es un honor y un placer.

Yo desconfío del afán democratista neocon, por intervencionista y por democratista precisamente. Mi defensa de la intervención es porque aprecio puntos de legítima defensa, claro está.

Pero de ahí a ver el terrorismo (su germen) como fruto del intervencionismo americano, hay un mundo. No lo puedo compartir, aunque creo también que es irrelevante. Porque aunque así fuera, la respuesta terrorista es desproporcionada, lo que le quita toda legitimidad. Así que abandonemos esa argumentación si queremos mantener la coherencia.

El aislacionismo es el punto que considero más flojo del pensamiento libertario mayoritario; bebe directamente de la Old Right, cuyo nexo de unión era ése precisamente.

Tú, como defensor del activismo político, no caes en la teorización pura de los académicos. Pues bien, ¿cómo respondemos a la clara amenaza terrorista?

Anónimo dijo...

Hola de nuevo Roberto:

Obvio, pero frecuentemente olvidado: Los que responden son los gobiernos, nosotros somos oposición, nos toca criticar lo que no funciona, proponer alternativas ¡Y apoyar lo que sí funcione! (Sin calculo de riesgo político, de corto plazo, en asuntos de tal importancia para la República) Nuestro objetivo es que se nos confíe en el futuro el gobierno. Y entonces, pero sólo entonces, podemos hablar de “enfrentar” nosotros el problema.
Aclarado eso... que insisto. Es más importante de lo que parece, si la “conversación” ha de ser seria. Y no simplemente conversación “de café”.

Hablemos de “realpolitik”, como liberales:

Primero: La barbarie (y me concederás que el terrorismo es una acabada expresión de barbarie) apreciado Roberto, se combate con las armas de la civilización. Si para combatir esa barbarie, hemos de tornarnos bárbaros, la barbarie interior habrá ganado. Y que gane la barbarie interior, es el único éxito posible de la barbarie exterior, pues su potencial militar real no da para nada más. Valido para EE.UU., para España, Colombia, Venezuela o La Federación Rusa.

Segundo: ¿Es posible para el gobierno de los EE.UU. contraatacar algo como el 11-S? Sin duda. ¿Es conveniente? La respuesta está lo que declaró el General Vo Nguyen Giap, sobre su evaluación antes de la batalla de Dien Bien Phu. Que por cierto también responde al como hacerlo. Hablemos de evaluación. ¿Qué fuerza enemiga atacó, dónde está y que se ha hecho para contraatacarla efectivamente? Ese tipo de terrorismo es un problema de inteligencia, no de infantería. Lo que ha hecho la presente administración, hasta ahora, es desestabilizar una región, de por sí inestable, a un alto costo, sin resultados concretos, de ningún tipo. Claro que Kerry (aunque es poco probable según encuestas que le den la oportunidad) sin duda lograría hacerlo mucho peor.

Tercero: La ley patriota es inconstitucional, y el aprovechar el miedo a un enemigo externo como excusa para dictar y aplicar leyes anti-constitucionales, que violan los derechos individuales, es el principio del fin de cualquier república. Ha ocurrido antes, en muchos lugares. Por ello, es de enorme importancia, en muchos sentidos, el lema de la campaña de Michael: “La Constitución no es justo una buena idea, es La Ley”. La libertad, no es negociable, a cambio de una “seguridad” que tampoco es cierta. Si se transformase los EE.UU. en un Estado policial absoluto, la corrupción que en tales sistemas prevalece, permitiría a terroristas bien preparados, y con amplios recursos, lanzar exitosamente un ataque como el del 11-S.

Cuarto: Guerra al terrorismo es un eufemismo. Sólo el Congreso de los EE.UU. puede declarar una guerra, y sólo pueden hablarse de estado de guerra, y por ende de estados de excepción, cuando eso ocurra. Entre tanto, lo que está ocurriendo es que el Congreso autorizó ilegalmente al Ejecutivo a pisotear la Constitución, y la Suprema Corte ve en otra dirección.

Quinto: El riesgo de ataque terrorista es impredecible, y potencialmente inevitable. La inteligencia puede detectarlo, y detenerlo, sólo en algunos casos. Es imposible garantizar que se logrará en todos los casos. Pero el terrorismo no es capaz de derrotar militarmente una nación como los EE.UU. Y el terrorismo no es un “acto de guerra” sino un crimen. En tal sentido, hablar de guerra al terrorismo, sería hablar de un estado de guerra permanente, y los estados de guerra permanente son un peligro para las instituciones liberales. Son el perfecto caldo de cultivo del estatismo ilimitado. Se puede usar todo el poder del Estado, dentro de la Ley que limita sus actos, para detener y enjuiciar a los responsables de cualquier acto terrorista. Eso es todo lo que se puede hacer. Y eso no se ha hecho en los EE.UU. De hecho, se ha creado una excusa legal inconstitucional, que sirve, entre otras cosas, para no tener que hacerlo.

Sexto: Cuando un político se cubra con la bandera, señale un enemigo externo. Y pida poderes especiales que cercenen permanentemente las libertades individuales ¡¿para defenderlas?!. Así se llame Guillermo Rodríguez, Michael Badnarik u Otto Guevara, desconfía de sus motivos, intenciones y muy especialmente de lo que obtendrá como resultado final. Quizás debas desconfiar aún más si se llama Bush, Kerry, Putin, Chávez o Rodríguez Zapatero.

Séptimo: ¿Habría sido mejor que no se formase, entrenase, apoyase, y desarrollase, con recursos de los contribuyentes americanos un Bin Laden, y tantos otros por el estilo? Por supuesto. No olvidar eso, y evitar que ocurra nuevamente, no es poco realista, o poco práctico. Ha ocurrido demasiadas veces... Lo poco realista, y poco práctico es encubrir las torpezas (pasadas y presentes) de la inteligencia exterior de los gobiernos de los EE.UU., o de cualquier gobierno, bajo un manto falso de patriotismo.

Simple hipótesis de realpolitik pura, y sólo para que no olvides que es lo que tiene realmente en mente un político del tipo de Bush Júnior. Cuando toma decisiones “por el interés nacional” (Habrás notado ya que el Júnior... No es Ronald Reagan): ¿Cómo reaccionarías tú, si de pronto aparece Bin Laden como prisionero, digamos... muy poco antes de las elecciones?

Recordatorio: Los mensajes masivos de una campaña electoral deben simplificarse al nivel de compresión del elector promedio, o simplemente no existirán como mensajes masivos.

¿Responde esto tus preguntas?

Saludos

Guillermo Rodríguez G.

Anónimo dijo...
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Roberto Suárez dijo...

Hola Dr. Rodríguez:

1ºLos métodos que uno use para defenderse pueden tornarnos bárbaros, es obvio. Pero no actuar es aún más bárbaro: el agresor se torna valiente, además de producirse un profundo acto de injusticia.

2º Resultados concretos en la zona sí se han logrado: por lo pronto, hay un genocida menos y en Afganistán habrá elecciones esta semana, si no me equivoco. Dicho lo cual reitero mi foca fe en el expansionismo democratista. Yo defiendo legítima defensa, no más.

3º La "Ley Patriota" es una aberración que debe ser combatida. Es la muestra palpable del peor mal de las guerras: siempre se utilizan como disculpa para engrandecer la coerción estatal.

4º Reconozco que los legalismos de corte positivista me importantan más bien poco. Que se pisoteen derechos reales, mucho.

5º De acuerdo básicamente. Pero sí que hay estados terroristas, en cuanto que financian y apoyan a grupos concretos.

6º Cierto.

7º También cierto, no debe olvidarse ni repetirse. Pero tampoco debe utilizarse ese error para ocultar una realidad palpable: hay una amenaza.

Con todo, no me descubres nada nuevo de Bush. Es más, sigo preguntando, pues no obtengo respuesta: ¿Cómo se responde a esta nueva amenaza? Porque la postura mayoritaria desde el libertarismo es el aislacionismo: ¿Eso es una respuesta? ¿Ésa es la forma de hacer justicia?

Anónimo dijo...

Hola Roberto:

1. Estratégicamente, el aislacionismo, si no lo malentiendes, implica mucha más capacidad de acción contra el terrorismo, que el del Estado “instaurador” de democracias, o de “policía” de un mundo sin Juez ni Ley. (Y eso sin considerar el problema de las coaliciones de intereses especiales, tomadoras de renta, y su influencia sobre las políticas públicas, en materia de política exterior.) Como el terrorismo no es un acto de guerra, sino un crimen, los criminales deben ser investigados, localizados, perseguidos, apresados y juzgados. Si entiendes que el terrorismo tiene más parecido con cualquier mafia, en número de efectivos, métodos, recursos y capacidades, y que sólo difiere en los objetivos, veras fácilmente la dimensión real del problema, que es lograr la captura de unos peligrosos criminales. Concentrar los recursos de un Estado como el norteamericano, en un esfuerzo de inteligencia (CIA afuera, FBI adentro) y diplomacia (Departamento de Estado) en localizar y capturar los culpables, es lo que hubiera hecho un gobierno libertario. Enjuiciarlos, una vez capturados, no requiere de violación alguna de los derechos individuales, ni violación alguna de las garantías jurídicas que se crearon para proteger tales derechos (juicio por jurado, derecho a la defensa, confrontar al acusador, testigos, negación de la tortura… en fin Roberto, no todo “formalismo” es positivista, algunos formalismos son barreras efectivas de defensa de derechos reales). La pena capital, en mi personal opinión, es el único castigo posible, de probarse la culpa.

Y antes de que me lo preguntes.

¿Estados terroristas? Pues mira, con una administración libertaria, los EE.UU. dejarían de armar y entrenar terroristas como el mismo Bin Laden. Así ya tendríamos un “Estado terrorista” menos. Que no es poco.

Hay Estados que sirven de refugio para terroristas, los financian, y los protegen impidiendo su captura. ¿Es eso suficiente razón para la intervención militar? Es posible. Pero también implica un serio análisis militar de costo beneficio. Quien declara la guerra (y sin eso no debe haber intervención militar alguna) debe saber que hacer para ganarla, que hacer después de ganarla, además del costo diplomático, político, material y humano, de la guerra, de la ocupación, y del fin de la misma.

Si te interesa seriamente reflexionar sobre la guerra. Las declaraciones, escritos, conferencias, y demás. Del General Vo Nguyen Giap en esas materias son invalorables para un político que entienda la diferencia entre jugar a la guerra con soldaditos virtuales, y enviar a la muerte segura seres humanos. Giap, fue el ganador de dos guerras no convencionales, contra enemigos convencionales superiores, una guerra convencional, contra un enemigo no convencional absolutamente bárbaro, y uno de los pocos generales exitosos en el uso de sus fuerzas (principalmente de inteligencia) para el exterminio de mafias político criminales armadas, con cierto parecido con las actuales organizaciones terroristas. Por supuesto que era comunista, pero ese es otro tema. Karl Von Clausewitz. y Sun Tzu son indispensables para pensar seriamente en seguir la política por medios militares.

2º Los resultados, positivos o negativos, los iremos viendo. No comparto tu optimismo, y creo que el tiempo me dará la razón. Díos quiera que me equivoque. Ahora que sólo el tiempo nos aclarará el asunto. “Yo defiendo legítima defensa, no más.” Entonces hay que capturar y enjuiciar los autores intelectuales y materiales de un crimen, no más. Los cuales, para el caso del 11-A, no fueron un gobierno extranjero. ¿Me explico?

3º Pues estamos de acuerdo. Concluido felizmente el punto.

4º Limitar, regular, y controlar, el poder del Ejecutivo para usar el poder militar de la República, impidiendo que pueda usar tropas al antojo, no es un “formalismo”. Es una efectiva prevención contra una de las formas, comprobadamente eficiente, de trasformar la república en tiranía. Y la Constitución de los EE.UU. no es producto del positivismo jurídico. El positivismo jurídico sólo ha podido implementarse en los EE.UU. en abierta y descarada violación de la Constitución.

5º Eso ya lo he respondido en la primera.

6º Pues estamos de acuerdo. Concluido felizmente punto.

7º Ahora y en el futuro, existirán amenazas (reales o potenciales) de ese tipo, y un Estado limitado sólo para sus funciones naturales, y administrado por políticos razonables, que conozcan la realidad objetiva correspondiente con cada enemigo, será más “poderoso” para combatirlas. Entiendo que eres anarco-capitalista y aunque no lo comparto, lo respeto, pero supongo que, te queda claro que un gobierno libertario, actuaría primero en función de un Estado limitado, y por ende incrementaría el gasto público, únicamente en defensa, policía y justicia, en casi cualquier país del mundo actual, en que llegase al poder, reduciéndolo, o eliminándolo, en muchas otras áreas, con un resultado neto de menos gasto y más poder estatal para defender vidas y propiedades de cualquier amenaza interna o externa. (Costa Rica es una notable excepción en lo de la defensa externa, que curiosamente pudiera cambiar forzosamente, en algún grado, si los libertarios gobernasen los EE.UU.)

“¿Cómo se responde a esta nueva amenaza? Porque la postura mayoritaria desde el libertarismo es el aislacionismo: ¿Eso es una respuesta?” Si Roberto, ante todo es una respuesta defensiva. Clausewitz observaba que «la defensiva es la forma más fuerte de hacer la guerra». Sostenía que las ventajas de la defensiva derivaban de la mayor facilidad para conservar posiciones ya conquistadas que para adquirir posiciones en poder del enemigo. Además el negarse a quitar y poner gobiernos extranjeros, involucrándose en la política interna de otras naciones, no implica el no perseguir criminales extranjeros, que cometieron crímenes espantosos, en el territorio de un gobierno aislacionista, hasta capturarlos y enjuiciarlos. O el no declarar la guerra, cuando el atacante sea un gobierno extranjero. No confundas aislacionismo con pacifismo... Porque libertarios pacifistas, pueden existir, pero son rarísimos. Ahora, la guerra se libra sólo si es inevitable, porque hay un pero... Y es un importante pero. Si nos preparamos para ser buenos gobernantes:

“Un gobierno no debe movilizar un ejército por ira, los jefes militares no deben provocar la guerra por cólera. Actúa cuando sea beneficioso; en caso contrario desiste. La ira puede convertirse en alegría, y la cólera puede convertirse en placer, pero una nación destruida no puede hacérsela renacer, y la muerte no puede convertirse en vida. En consecuencia, un gobierno esclarecido presta atención a todo esto, y un buen mando militar lo tiene en cuenta. Esta es la manera de mantener la nación a salvo y de conservar intacto a su ejercito”

Sun Ztut. El arte de la guerra.

“¿Ésa es la forma de hacer justicia?” Si, lo es. Y por cierto, no siempre se puede obtener justicia. Especialmente con rapidez y espectacularidad. Pero siempre se puede intentar, e insistir, hasta que llega momento, si se cuenta con los recursos apropiados.

¿Está más clara mi posición ahora?

Guillermo Rodríguez G.

PD. Aunque tiene importantes sobre-entendidos, que lo son sólo para los locales, me gustaría que leyeses este artículo ( http://domingoalbertorangel.tripod.com/id63.html ) es la posición de un importante político libertario ante un ataque armado, de origen externo, del que tenemos bajas que lamentar en Venezuela. Y sobre este ejemplo: ¿Conoces el concepto militar de “persecución en caliente”?

Roberto Suárez dijo...

Hola de nuevo:

1º Me gusta mucho más así. Y es que hablar genéricamente de "civilización" no me convence cuando hablamos de respuestas ante actos terroristas concretos, sobremanera cuando la estructura estatal actual no se parece en nada a que le desearíamos. Y esto ha de tenerse en cuanta como punto de partida.
Yo tampoco deseo "instauradores de democracias", desde luego; ni más estado aprovechando la disculpa de la guerra, como tradicionalmente ocurre. Eso sí, la pena capital me ofrece muchas dudas; poner en manos de burócratas lo más sagrado, me provoca serios problemas morales.
Pero si hablamos de "una administración libertaria" en EE.UU., ya nos salimos de la realidad de nuevo. En cualquier caso, yo no soy un amante de la guerra, sino de la justicia.

2º No es optimismo, es observación de la realidad. Un dictador menos y elecciones en Afganistán no son ensoñaciones propias de una ilusión. En cualquier caso, tampoco es eso lo que yo busco, como ya he dejado más que claro. Y sí, en el caso de Afganistán sí que fue un gobierno extranjero, como bien sabes.

4º Sobre la Constitución, estoy básicamente de acuerdo. No toda, pues hubo un debate profundo sobre ella en su momento y muchos de sus artículos no son derechos naturales, precisamente. Pero vale.
Pero todos los poderes son "estado", querido amigo. Y desconfío de todos por igual. A eso me refiero. Yo no soy minarquista por convicción; sabes que en mi opinión la única función del gobierno es su extinción. Por lo que mi utilitarismo en ese aspecto, no me impide ver que el estado es coerción en esencia.

7º ¿Políticos razonables? Me parece un oxímoron. Bueno, cinismos al margen, no soy ancap, sino minarquista como ya te he aclarado (al igual que mi fundamentación). Pero no hablamos de gobiernos limitados, sino de la realidad actual. Y desde ahí, me sirve lo que hablamos antes sobre búsqueda de los culpables concretos. ¿Pero cómo se hace si los protegen ciertos gobiernos? Pues ha de irse contra estos, me temo.
Aclaro que en absoluto confundo aislacionismo con pacifismo.
Y sobre el concepto de justicia, a mí me importan los afectados por el delito (porque puedo ser yo.) Y mientras existen sistemas representativos, a esto han de atender principalmente los gobernantes.

Resumiento, comparto tu postura sobre la guerra y sus nefastas consecuencias y sobre la necesidad de centrar la justicia en los culpables. Incluso soy mucho más desconfiado que tu con respecto al estado, habida cuenta que yo no le veo mucho sentido más allá de una pulsión utilitarista que supongo se me irá quitando cone el tiempo (y sí, por el contrario, mucha inmoralidad.) Pero si queremos hablar de política real, centrémonos también en lo que tenemos ante nosotros. Intentemos cambiarlo, pero no por ello dejemos de lado la realidad para afrontarla convenientemente. Porque así es como se llega luego a decir lo que Rothbard manifestó sobre la URSS en su momento.

Roberto Suárez dijo...

No, me temo que no conozco ese concepto de "persecución en caliente" que menciones.
El artículo es interesante, y aunque efectivamente tiene muchos guiños locales, me temo que todo es demasiado similar. ;)

Anónimo dijo...

Hola de nuevo Roberto:

1º No amitiría yo jamás, el poder de decisión sobre la vida o muerte, prisión o libertad, de las personas, incluso de los peores criminales, convictos y confesos, en manos de la burocracia. Es una de las razones por la que la ley patriota es un exabrupto inadmisible. Hablo de colocar tal decisión en manos de un sistema de justicia independiente y por jurados, que con grandes defectos, está entre los mejores del planeta... Son dos cosas muy diferentes. Si me preguntas sobre la utilidad y procedencia de la pena capital... No creo en la pena capital. Es irreversible, y ningún sistema de justicia, presente o futuro, conocido o aún desconocido, puede garantizar el no condenar por error al inocente. Pero en crímenes que implican un problema como el 11-S, si bien justicia es para las victimas, y para más nadie más. La pena de muerte puede ser tan necesaria, aunque tan mala, como la guerra.

Una administración libertaria en los EE.UU. es una hipótesis. El único objetivo de los enormes esfuerzos materiales y humanos de innumerables libertarios de los EE.UU., en torno de la campaña con Michael, es presentar y discutir esa hipótesis con el resto de sus conciudadanos. Y el resultado de tales esfuerzos, cada cuatro años, con el mejor candidato posible, es que si bien hoy Michael apenas llega al 5% en la intención de voto primaria, como “segunda opción teórica” está por encima del 26%. Furrier afirmó que cuando triunfara el socialismo, los mares serían de dulce limonada. La primera hipótesis era legítima, podría ocurrir, y eventualmente ocurrió. Lo irreal era lo segundo. Nada de lo que he atribuido en materia de acciones previsibles, ni de resultados previsibles, para un hipotético gobierno libertario en los EE.UU. está fuera de la realidad objetiva, como verdad hipotética. Por lo demás, eventualmente, ocurrirá. Y no sólo en los EE.UU. o Costa Rica.
Vladimir Didenko e Igor Souzdaltsev, son nombres que todo liberal debería conocer. No digo que todo liberal deba conocer los nombres de todo líder político libertario del mundo, pero... ¡EE.UU. Rusia o Venezuela! Si saben quien es Bush, quien es Putin, o, quien es Chávez, ¿Qué otra cosa deberían saber para auto-denominarse liberales? (http://libertarian.narod.ru) o este ( http://www.isil.org/resources/fnn/2003summer/russian-libertarians.html )
Estamos creciendo Roberto, si ves al pasado, veras cuanto hemos crecido, si ves el presente con objetividad, veras que seguimos creciendo. Los tiempos en que los liberales que quedaban vivos en el mundo podían reunirse en un salón, como en efecto lo hicieron, ya han pasado, precisamente por las acciones que en tal salón se acordaron, y que aquella generación ejecuto con enorme éxito. Algún día levantaremos sus estatuas en las plazas... No todo monumento ha de levantarse con cargo al presupuesto público.

Una consigna enemiga: Michael Badnarik no existe, porque no admitimos su existencia, y ¡no la reportamos al público! Excepto acaso, ocasionalmente, si no queda más remedio, como algo “ultra derechista” y sobre todo ¡irreal!. Sólo puede haber “tercer” candidato si es izquierdista, como Nader, del que si hablamos, y mucho. Esa es una fuerte pauta de conducta de los medios masivos, de los EE.UU., y de la mayor parte del mundo. No les hagas el juego inadvertidamente.

2º No empezaré con que precisamente para intervenir en Afganistán, se formó un Bin Laden con recursos de los cont…. En eso estamos, mayormente, de acuerdo.

Si los Afganos, (Dios los ilumine):

Logran exterminar los últimos reductos sureños de la invasión extrajera taliban.
Se dan a sí mismos un gobierno estable, y razonablemente respetuoso de los derechos individuales.
Desarrollan una política exterior razonablemente efectiva, con una diplomacia eficaz, para el complejo marco geográfico que les ha tocado.
No sufren nuevas intervenciones funestas de potencias, cercanas o lejanas, que los usen como tablero de ajedrez.

Entonces los afganos prosperarán, mucho y muy rápido. No es fácil, lo que tienen que hacer es algo como la Confederación Helvética. Pero eso es asunto de los Afganos, y yo creo, que si los dejan en paz, es posible que lo logren, eventualmente.

Nuestros expertos me dicen que, el más probable curso de los acontecimientos, resultado de unas elecciones libres en Irak, sería el eventual establecimiento de un gobierno fundamentalista shiita, que impondrá una constitución y unas prácticas como las de la República Islámica de Irán, generando algún tipo de resistencia armada de parte de las minorías sunitas, kurda y cristina, contra tal gobierno. ¿Será eso mejor que la tiranía de Sadam Hussein, desde el punto de vista de quienes enviaron un ejercito a derrocarlo?

Ahora. ¿Habría una administración libertaria declarado la guerra al gobierno de ocupación Taliban, como respuesta al 11-S? Si Roberto, eso es precisamente lo que te he estado tratando de explicar. Espero que exitosamente. Un presidente libertario se habría dirigido al Congreso, y solicitado la declaración de guerra al gobierno de ocupación Taliban en Afganistán. Con apasionada indignación, encendido discurso patriótico, y pruebas de los servicios de inteligencia sobre la responsabilidad taliban en el 11-S. Es más, hubiera empleado muchos más recursos militares y de inteligencia en tal guerra, que los que en “esa” guerra, empleó la actual administración. Aunque costosa y lejana, es el tipo de guerra que Sun Ztu habría aprobado, porque los cinco elementos eran mayormente favorables, y el resultado se podía obtener rápidamente, mientras que para la ocupación y eventual retirada, también se mantenían las previsiones razonablemente favorables.

4º F. A. Von Hayek, se planteó el mismo problema que Montesquieu, pero a la luz del fracaso de la división de poderes, y de los equilibrios de poder, ante la capacidad de la mayoría democrática para devenir en tiranía, e incluso para destruir tal edificio jurídico, desde adentro, sin necesidad de revolución violenta alguna. Su respuesta deberíamos tomarla hoy, los liberales, no como una elucubración teórica, sino como un objetivo político capital. Las razones por las que no ha ocurrido aún, serían tema aparte.

7º Ya estamos todo lo de acuerdo que podemos estar en esto.

Rothbard es una de las razones de lo que mencioné en la 4. Y ese tipo de tonterías, en alguien tan inteligente, explica que así fuera. Pero nadie es perfecto. Y ciertamente fue un gran libertario y un gran economista. Pero Rothbard no era un político.

Resumiendo: Los políticos libertarios (la mayoría al menos) vemos las guerras como la veía Sun Ztu, como un mal terrible, ocasionalmente inevitable, que cuando no se logra evitar, debe ganarse, a toda costa, y tan rápidamente como sea posible. Los estatistas, tanto conservadores como izquierdistas o serviles (la mayoría al menos) las ven como unas “gloriosas aventuras”. Nosotros somos los realistas, vemos la realidad de la guerra como lo que objetivamente es. Son ellos los que no ven la realidad, en esto, porque no ven la realidad en general, sino de forma distorsionada y parcial.

Saludos cordiales,

Guillermo Rodríguez G.

PD. Me alegra que te interesara el artículo de Domingo Alberto. Persecución en caliente es el acuerdo entre dos gobiernos, para que sus respectivos ejércitos puedan atravesar la frontera y entrar en territorio del vecino, en persecución de fuerzas irregulares, dentro de una zona de acción militar común limitada, que se extienda en ambos lados de la frontera, a la distancia que el acuerdo establezca, y opera únicamente en ausencia de fuerzas locales que bloqueen la frontera para los irregulares. Nosotros tenemos una profunda, y justificada, desconfianza, respecto de oligarquía colombiana (y no dejamos de llamar las cosas por su nombre porque Chávez use, ocasionalmente, también el nombre correcto), pero entendemos que hay una situación de guerra, que está desbordando en escalada hacia dentro de nuestras fronteras, y de una u otra forma, el enemigo (que son, para nosotros, todos los irregulares que crucen nuestra frontera) tiene que ser neutralizado o derrotado. Pero no es nada fácil la situación, ni en lo político, ni en lo diplomático ni en lo militar.

Roberto Suárez dijo...

Sigamos:

1º Pero hablas de ponerla monopolísticamente en manos del estado, pues eso es la administración de justicia. Y quien pertenece a ella es un burócrata, me temo. Comparto esa postura, pero no por ello me parece netamente justa. Por eso me aterra poner en sus manos la vida de alguien. Pero bien, hablamos de un caso muy concreto y estamos básicamente de acuerdo, en espera de lo que digan los afectados, únicos legitimados para ser restituidos.
No pretendía yo dar a entender que es imposible el gobierno libertario; de ser así, estaría defendiendo posturas estúpidas, pues a ello aspiro. Lo que quiero decir es que estamos juzgando la respuesta que se ha dado en la actualidad y hemos de partir de ahí, no de un gobierno libertario que no existe (todavía). No sé si me explico.

2º Los afganos tienen mucho camino por delante, desde luego. Sólo mostraba pequeños pasos que sin duda se han dado y conviene no negarlos. Todo ello insistiendo en que la función de una guerra tampoco ha de ser instaurar democracias por doquier, por ser intervencionista además de muy dificultoso, dado que un método de gobierno no se debe imponer desde afuera.
Con respecto a un hipotético gobierno libertario, no veo pues la diferencia. ¿Que habría respetado más la legislación? Pues bien, pero el hecho se habría consumado igual, ¿no? Pues critíquese el método, no el hecho.

4º El maestro Hayek no tuvo su mejor día cuando hablaba de la coacción estatal. Me temo que la crítica que Rothbard le hace es muy pertinente.

Con respecto a la guerra, estamos básicamente de acuerdo en su fundamentación.
Con respecto a Irak, y como he defendido en un artículo escrito poco antes de la reanudación de la guerra (sí, reanudación), el motivo legítimo para mí era otro: Una violación continuada del alto el fuego. Y con las tropas allí, se mantiene una perpetuación del intervencionismo, pero pretender dejarlos a su suerte ahora sí que me parece tremendo.
En cualquier caso, no deja de ser un tema en el que opino más por reacción, es decir, me hartan tanto los argumentos de la extrema izquierda totalitaria, que no critico en su justeza lo que se ha hecho hasta ahora.

P.D. Con respecto a Uribe, siempre me ha despertado una gran simpatía por oponerse tajantemente a loa narco-terroristas tan queridos por los mismos que mencionaba arriba. Pero tú tendrás más información que yo, siquiera sea por la proximidad.

Un afectuoso saludo (y gracias por este impagable cruce de palabras)

Anónimo dijo...

Hola Roberto:

1- Considero que un burócrata es un funcionario administrativo, que hace carrera como tal. Un funcionario electo, o un Juez, incluso sin ser electo, difícilmente puede ser considerado un burócrata, como no son burócratas los soldados en el frente de batalla, pero si los oficinistas militares, que se ocupan de su adecuado abastecimiento.
En todo caso, por mucho que extiendas el término burocracia, no hay forma de incluir racionalmente en tal categoría un jurado. Un burócrata podría fungir de jurado, como cualquier ciudadano, pero el fungir de jurado no transforma al ciudadano en burócrata, en forma alguna. Es mucho lo que se puede considerar sobre las alternativas de resolución de conflictos fuera aparato estatal, pero de existir un sistema estatal de justicia, con algún carácter monopólico, aunque este se limitase al de última instancia de apelación, no debemos perder de vista que el sistema no debe ser controlado por burócratas, al menos en su punto crítico, que es el veredicto, no la sentencia.

El problema de ir desplazando, desde abajo, la justicia que tenemos con un una justicia consuetudinaria es algo en lo que, por aquí al menos, estamos trabajando mucho, y con algunos resultados. Y sí, te has explicado muy bien. Que no esté yo de acuerdo con algunos de tus posiciones, no implica que no me las explicaras muy adecuadamente.

2- Bien, en los principios de una política exterior libertaria estamos de acuerdo. El resto son consideraciones prácticas referentes sobre su aplicación en casos concretos. Y no veo ahí diferencias que no se soluciones fácilmente.
Lo que si es una diferencia importantes es esto: Si ha de existir un Estado que algunos llaman mínimo. Yo prefiero llamarlo limitado. Hemos de organizarlo de alguna forma. Y la forma en que lo organicemos debe ser aquella que implique que el Estado se ocupe de defender la soberanía individual, no de eliminarla. En ese punto en particular, y en los términos en que lo planteó Hayek, la respuesta de Rothbard fue lo contrario de pertinente. Fue impertinente. Pertinente, por el contrario, fue su descripción de la política exterior soviética. El problema fue que era falsa tal descripción. No era equivocada, sino falsa.
El problema es que la división de poderes, y las garantías constitucionales escritas, no contienen adecuadamente la tiranía de la mayoría. La respuesta de Hayek es la única respuesta en teoría política para ese problema, que podemos plantearnos como objetivo, discutir, ajustar, y lo más importante... adelantar. Lo otro es negar que el problema existe, o decir que desaparecerá al desaparecer el Estado, sin dar el menor indicio de cómo se produciría tan dramático hecho.
La verdad Roberto, es que en términos políticos, el anarco capitalismo, no ha dicho absolutamente nada, ni creo que logre decirlo en mucho tiempo. Fuera de la palabra “mágica” que diremos todos los que planteemos cambios revolucionarios, hasta lograr masa crítica de opinión favorable. Y Gradualismo, significa al anarco capitalismo, Estado limitado. O es eso, o desarrollan una teoría política, que, como la marxista, propugne que, todo avance táctico es un retroceso estratégico.

4- El hecho que preocupa a los libertarios de los EE.UU. es que el Ejecutivo violó la Constitución y en el Congreso, la Suprema Corte, los “medios”, la “academia” y la “opinión”, tal asunto, o no ocurrió, porque hay quien cree realmente que con negar la realidad esta deja de existir, o si ocurrió, pero carece de importancia, porque eso, ahora es “normal” . Ese, es el hecho más importante. El que algunos liberales, europeos o sudamericanos, no lo vean es tan comprensible como preocupante. Y una de las razones es la que indicas, es la izquierda la que pone los temas. Responder de forma reactiva, no es lo más conveniente, en ningún campo. Pero hay otra razón, más de fondo, y más preocupante, que es inicialmente de naturaleza filosófica, y finalmente de naturaleza moral... El que un gobierno viole la Constitución, y no pase nada, es una cosa. Pero el que mientras unos se ocupan sistemáticamente de negar la realidad, de tal hecho, mientras otros se conforman con que eso se considere, “secundario” por quienes deberían considerarlo monstruoso, y “normal” por quienes deberían estar avergonzados de lo que hacen, es uno de los grandes éxitos del neo izquierdismo.
Tal cosa se la copiaron de los comendadores del imperio de Carlos V, que muy formalmente decían “se acata, pero no se cumple”. Esos “burócratas” imperiales son los auténticos padres del pensamiento posmodernista y de-constructivista. Cuyo objetivo es la anarquía, la anarquía conceptual, por medio de la anarquía semántica, que conduce al pensamiento mágico. ¿Por qué? Porque la combinación de la anarquía conceptual y semántica con el predominio del pensamiento mágico, es un caldo de cultivo perfecto de la tiranía totalitaria. En semejante marco conceptual, podrían incluso mantener intacto el aparato jurídico liberal tradicional más completo, interpretando que en la Constitución y demás leyes. “Donde dice digo, dice Diego, y dónde dice Diego, dice digo, según les convenga” Que es lo que decían aquellos funcionarios para los que se podía acatar una ley y violarla, al mismo tiempo, y en el mismo acto.
La diferencia entre un asesinato, y un ajusticiamiento (palabra que los periodistas suelen usar como antónimo de lo que significa) no es que lo practique el verdugo. Si el verdugo mata a alguien, violando la Ley, el verdugo ha asesinado. Lo mínimo que se debe exigir de un gobierno, cualquier gobierno, es que respete su propia ley. De lo contrario, estamos admitiendo que se nos imponga vivir en el Reino de la Reina de Corazones de Alicia a Través del Espejo “¡Primero la sentencia, después el veredicto¡” Una violación, y hacer el amor, no implican consumar el mismo hecho. Es como cuando alguien dice “ninguna de las aventuras militares de los gobiernos de los EE.UU. en los últimos 50 años...” y otro contesta: Lituania. No hubo aventura militar americana alguna en Europa, tras la segunda guerra mundial. En esa parte del mundo, todas las aventuras de política exterior, fueron soviéticas. Y, visto su objetivo: imponer el comunismo, fracasaron todas a largo plazo. Pero el fracaso de mi enemigo, me lo puedo acreditar como éxito, sólo en la medida que sea más resultado de mis aciertos que de sus desaciertos. Y fuera de Ronald Reagan, ningún presidente de los EE.UU., de los últimos 50 años podría decir eso, ni aún respecto al bloque comunista soviético ¿Me explico?

R: PD. Respecto a Uribe. Mira, nuestra posición oficial sobre el conflicto en la Frontera es, de una parte, un acuerdo que permita la persecución en caliente. Y de la otra, desmontar las ridículas restricciones a los transportistas colombianos en nuestros territorio, ya que tenemos un acuerdo de libre comercio, que pese a sus limitaciones, había permitido un crecimiento exponencial del comercio, lo que favorece especialmente los negocios en la frontera, y esas restricciones han producido una caída de mil millones en el intercambio comercial. Así que, como veras, una cosa es que desconfíenos de Uribe y otra muy diferente es que estemos propugnando una cooperación militar más estrecha, y más comercio, con los militares y ciudadanos, que gobierna Uribe. Porque si bien desconfiamos, por muchas razones, de los métodos de Uribe, el combatir a grupos irregulares que ha usurpado las funciones del Estado, y ejercen la soberanía territorial real, sobre gran parte del territorio que corresponde legítimamente gobernar al Ciudadano Presidente Uribe, nos parece muy bueno, necesario y conveniente, para los intereses de esta y aquella republica.

Magnifico intercambio, lo he disfrutado mucho, pero por ahora me veo en la necesidad de despedirme. Claro que, repetiré la vista, tan pronto sea posible.

Saludos cordiales,

Guillermo Rodríguez G.

Roberto Suárez dijo...

1) Yo considero a un político electo un burócrata. De hecho así me refiero siempre a ellos. Cariño que les tiene uno. ;) Vamos, que englobo a todo aquel que tiene relación con el estado coercitivo.
Aquí se introduce un nuevo punto de debate; yo desconfío ampliamente del sistema de jurado popular puro. Pero eso nos llevaría más tiempo.
Con respecto a la ley consuetudinaria, me alegro. Ése es el camino.

2) Rothbard criticó la defensa de la coacción hayekiana. Y lo hizo con argumentos muy sólidos. Que yo no sea anarco-capitalista como Rothbard y que admire muchísimo a Hayek no me impide reconocer eso. Como también he de decir que Hayek ni tan siquiera puede ser considerado minarquista, pues le concede al Estado demasiado más de lo que yo nunca lo haría.
Que la dificultad práctica o la estrategia rothbardiana sea deficiente, no hace incoherente su teoría. Te recuerdo que todo Estado mínimo ha degenerado indefectiblemente en un crecimiento paulatino del mismo. No sería erróneo mantener, como hace el Prof. Huerta, que si algo ha quedado meridianamente claro, es el fracaso del Estado mínimo.
Aún así, insisto en que yo no soy anarco-capitalista. Y sí por el contrario un defensor acérrimo del gradualismo (aunque sea en pequeñísimas cotas). Pero no es incompatible eso con aspirar a un modelo social de coherencia plena. Si llegamos al Estado mínimo, ya veremos si seguimos o no. La evolución social dirá; quizás ahí nos paremos porque así está bien.
Tú eres conocedor de la obra del prof. Huerta. Él se considera anarco-capitalista y sí tiene infinidad de aportaciones coherente con su método social para la política de hoy.
Pero, y aunque nos desvíe un poco más del tema, ¿en qué fundamentas tú la justicia de un estado coercitivo y monopolístico en defensa, policía y justicia?

4) Supongo que ahí no incluyes a los académicos libertarios, pues es un tema (el de la violación de los principios fundacionales) recurrente en ellos.
Hay un problema. Habría que definir (dotar de contenido) a "Ley". Porque la que yo considero como tal, no legitima el acabar con una vida ajena más allá de la legítima defensa y siempre con un criterio de proporcionalidad.
Por cierto, ¿cual fue exactamente el acierto de Ronald Reagan? ¿Su astronómico gasto en defensa? Lo pregunto sin ninguna doble intención, que conste.

Te espero, pues. Un placer, estimado amigo.

Anónimo dijo...

Querido Roberto:

No es que quiera inmiscuirme en lo que, pese a lo público, ha sido una conversación entre dos (y conste que no soy la única que la ha seguido con interés). Pero aprovechando que están en un “intermedio”. Como eres el que se queda, por ser el dueñoo de casa, mientras regresa el invitado, te comentaré dos cosas:

Creo que estas pediendo de vista dos detalles muy importantes.

Cuando dices: “Te recuerdo que todo Estado mínimo ha degenerado indefectiblemente en un crecimiento paulatino del mismo.” Para acompañar la conclusión de Huerta de Soto: “si algo ha quedado meridianamente claro, es el fracaso del Estado mínimo.”

Puedo inmediatamente decirte: Te recuerdo que en Derecho Legislación y Libertad, Hayek dice, refiriéndose a la Constitución de los EE.UU.:

“...aún cuando los fines sigan siendo los mismos, los resultados, tanto de aquel experimento como de sus numerosas imitaciones encierran para nosotros elocuentes enseñanzas. Sabemos, en efecto, ahora, por que se vieron defraudadas las esperanzas puestas en la idea de que, a través de aquellos modelos constitucionales, se lograría de manera eficaz limitar la incidencia del poder gubernamental”

Y eso por sólo citar una de las muchas que de tal texto (y otros) se podrían sacar para recordarte que el problema que trata Hayek es precisamente el fracaso de las salvaguardas constitucionales fundadas en la división de poderes para limitar al Estado. Y si no está efectivamente limitado, es obvio que se extralimitará y no será nada mínimo.

Hayek nos dice que nuestras mejores defensas no soportaron la tormenta de la demagogia, la ley dejó de ser Ley, el gobierno limitado se extralimitó, y de ahí en adelante... todo lo que cualquiera quiera agregar sobre el fracaso del Estado mínimo, es adicional.

¿Alguien ha negado consistentemente que el fracaso del estado mínimo se produce, en la forma, y por las razones que explica Hayek?

No es un asunto menor. Es: El Problema, con mayúscula. ¿Cómo ocurrió, y que se puede hacer para que no siga ocurriendo? Son las preguntas que Hayek se hace. Y responde, proponiendo un detallado y muy bien pensado conjunto, totalmente nuevo, de principios e instituciones constitucionales.

Propuso como, y propuso dónde, y explicó porque lo proponía, así y ahí. Quizás no te guste la respuesta.

Puedes no estar de acuerdo, con todo, o con parte. Pero... ¿Tienes algo alternativo que proponer, que no sea lo que ha fracasado, o un modelo del que no hay forma conocida de implementarlo? Permíteme citarte a ti mismo cuando explicas que Rothbard “...criticó las aportaciones de Hayek al respecto (... ...) sin aportar nada definitivo mejor.”

Lo otro es que quise aprovechar para comentarte, es que: consideraría yo razonable asumir que el “dotar de contenido” la Ley, para tu interlocutor. Que defiende Derecho Legislación y Libertad, sea el “contenido” que Hayek le da a Ley, en esa misma obra ¿No crees?

Aunque a mí también me confunde cuando tu invitado, asume cualquier posibilidad de pena de muerte, y mucho me gustaría que me explicará (pedido del público) como puede considerar la pena de muerte “inútil e inconveniente, entre otras razones, por irreversible” Y asumir que sea admisible en algún caso.

María Fernanda

Roberto Suárez dijo...

Querida amiga:

La experiencia es buena compañera para aprender de los errores, sin duda. Pero no suficiente.
Rothbard criticó duramente la defensa del papel del Estado que Hayek hacía, y que no aportase alternativas prácticas, no niega en absoluto su coherencia analítica. Pero si Hayek falla en ella, mal va a funcionar su puesta en marcha. ¿De verdad confiamos en que al Estado se le pueda poner coto?
Dicho sea todo desde dos puntos de partida indiscutibles en mí, a saber: Que soy un profundísimo admirador de quien considero mi gran maestro (mi nombre de guerra en la red me delata), y que yo soy un defensor del Estado mínimo (más mínimo de lo que Hayek defendía, eso sí, aunque no soy un anarco-capitalista).
Por otra parte, no se puede olvidar nunca, siguiendo a Rothbard (porque ni Hayek ni Mises abordaron esta importante cuestión), la naturaleza del Estado. Si la libertad es un principio innegociable, ¿cómo damos cabida a la coerción que la mera existencia del Estado conlleva?
Pero lo que verdaderamente me interesa a mí son los pasos en la dirección adecuada, como no me canso de repetir por doquier. Por lo que nadie me podrá acusar de falta de apego a la realidad; antes al contrario. Ello no obsta para que también mantenga sin descanso que la coherencia teórica de los anarco-capitalistas es difícilmente discutible, y que el propio Prof. Huerta aporta claves gadualistas que a unos y otros nos pueden servir de referencia.

Respecto al segundo punto, tú misma te respondes. Me refería a qué contenido es ése en el que se le concede al Estado la eliminación de una vida. Ojo, que yo puedo aceptarlo es ocasiones, pero ha de matizarse mucho en ese aspecto.

Anónimo dijo...

Hola Roberto:

Interesantes preguntas, fascinante enfoque. Ya me estoy desocupando un poco. Pronto te visito con más tiempo para responder y “conversar” pero un detalle previo: Cuando supones que al decir “El hecho que preocupa a los libertarios de los EE.UU. ...” incluyo a los políticos y académicos libertarios, estas apenas aproximándote del significado evidente de la frase. Incluyo a los taxistas libertarios, abogados libertarios, sirvientas libertarias, policías libertarios, pastores libertarios, actores libertarios, humoristas libertarios, periodistas libertarios, y en general todos, absolutamente todos, los libertarios de los EE.UU. Si hay algo que tienen en común, entre ellos, nuestros compañeros de los EE.UU. es su preocupación por la violaciones de la Constitución por sus el bipartidismo estatista. Fue eso, más que cualquier otra cosa, lo que los condujo a fundar un Partido Libertario, y es por eso, más que por cualquier otra cosa, que votan por sus candidatos presidenciales, aunque no tengan la menor oportunidad de ganar. Porque están tratando de hacerle entender a sus conciudadanos, antes que cualquier otra cosa, que “La Constitución no es simplemente una buena idea ¡Es la Ley!.”

Saludos

Guillermo Rodríguez G

Roberto Suárez dijo...

Sí, acepto la matización. Que viene además muy a cuento en estos momentos en que se pretende una Constitución europea que asusta con tan sólo ver su volumen.