lunes, 23 de agosto de 2004

Comida sin sal

Comenzó Matas, lanzando dardos envenenados contra la política de comunicación del PP. Injustamente, creo yo, pues explicar qué es el centro reformista, no es tarea fácil. Si dijesen, por ejemplo, populismo socialdemócrata con pizcas conservadoras y un poquito de sal (¡qué soso está el plato!) liberal, quizás fuese más entendible.

Continuó Piqué demandando nuevas ideas, lo que es contradictorio con la buena impresión que dice tener de los años de Gobierno del PP. Si se hizo bien, ¿por qué hay que cambiar? ¿Por qué será que estoy seguro de que el Sr. Piqué quiere la comida más sosa aún? Claro que no tardó en matizar un poquito más su mensaje, pidiendo menos "intransigencia" en su partido (a ver si así hay manera de conseguir acomodo burocrático, se supone.) Pero ahora ya no es suficiente con cargarse a Vidal-Quadras para ser admitidos en la tribu; así que vamos a por la Constitución y el Estatuto. ¡Cuánta moderación la de este advenedizo! Por si no se le entendía bien, volvió a la carga.

No podía faltar el inefable Sr. Gallardón, postulándose para todo y en todo momento; y rechazando como prioritario el argumento de la gestión dirigida por Aznar. Frente a eso, un nuevo proyecto, que desconocemos aunque barruntamos, viniendo de este brillante político socialista. En cualquier caso, seguro que molesta menos en la dirección del PP que al frente de cualquier administración.

Rajoy entra en el debate, ofreciendo renovación, por supuesto, y predicando con ejemplos concretos.

Se agrega al debate culinario Arenas, mientras Piqué y Gallardón, siguen a lo suyo, dejándonos un poquito más claro, día a día, qué entienden ellos por "renovación de imagen, de ideas y de proyecto, así como de personas." Vamos, que todos a régimen sin sal, pues hasta lo poco que queda en la cocina nos lo quieren quitar, de ser cierto lo que nos cuenta Susana Moneo.

Actualización inmediata. Veo que acerté con Piqué. No pierde el tiempo.

3 comentarios:

José Carlos Rodríguez dijo...

Es decir, nada con limonada.

El pensamiento fofo al poder. A la oposición, en este caso.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Roberto Suárez dijo...

Al menos tiene la ventaja de que nos ayuda a solventar las dudas sobre la dirección del voto saleroso.