miércoles, 27 de octubre de 2004

Los orígenes olvidados

Antes se declaraban límites infranqueables los derechos considerados "humanos" del individuo a su vida, propiedad y libertad. Pero después la lista de "derechos humanos" fue arbitraria y ridículamente extendida -y colectivizada-; y se deformó. Ahora ya no son valla sino pretexto para toda forma de intervencionismo estatal

Esta consideración de los derechos tan cierta como desgraciadamente olvidada nos la recuerda Alberto Mansueti, que ha escrito un clarificador y sencillo artículo sobre Las Raíces Cristianas del Liberalismo que conviene leer, en estos tiempos de manipulación evidente.

También es recomendable su La Libertad: En 100 Preguntas y Respuestas.

jueves, 21 de octubre de 2004

La función del Alcalde

Sigo buscando una dirección de un organismo que necesito. No la encuentro, por supuesto. La función pública me ofrece, eso sí, un artículo firmado por el Alcalde de Oleiros (su fama le precede) que nuevamente pone a prueba mi capacidad de sorpresa.

Lo encontraréis en la sección de Últimas Noticias, bajo la llamada Ángel García Seoane ataca al PP en un artículo sobre el conflicto diplomático del Gobierno español con Cuba.

No me detendré a comentar tanta ignominia.

Actualización. La dirección del organismo público que necesitaba es... ¡¡Ernesto Che Guevara!!

Función pública

Por motivos que no vienen al caso, entré en la página del Ayuntamiento de Oleiros (La Coruña) y me encuentro con una nota que dice textualmente:



Camisetas Palestinas

El ayuntamiento tiene a la venta camisetas contra la política genocida de Sharon y a favor del pueblo palestino al precio de 6 euros



Esto debe de ser lo que algunos entienden por la función pública. A veces me sorprendo del asco que puedo llegar a sentir (y no hablo de Sharon precisamente)

miércoles, 6 de octubre de 2004

La moralidad del comisario

Nuestro periodista de guardia, el gran José Carlos Rodríguez, acaba de escribir una interesantísima y necesaria anotación en su bitácora, donde aclara la diferencia entre lo legítimo y lo moral. Es un tema que nos debe preocupar a los liberales (al menos es mi caso), pues existe muchísima confusión al respecto. Como ya comenté en su momento, es algo que Rothbard siempre intentó matizar, diferenciando entre libertarianismo y libertinismo (también Walter Block escribió un magnífico ensayo al respecto).

Pues bien. No sé si José Carlos ya conocía las opiniones expresadas (y aquí) por el futuro comisario europeo de Justicia, Libertad y Seguridad, el italiano Rocco Buttiglione, en su comparecencia ante el Parlamento Europeo, que debe confirmar su nombramiento.

Manifiesta sensatez cuando dice que "el Estado no tiene ningún derecho a meterse en estos temas" (en referencia a la homosexualidad) y que "muchas cosas que no pueden prohibirse pueden considerarse inmorales", apelando a la diferenciación kantiana entre la moralidad y la ley. Pues si este aspecto lo tiene claro, estaríamos ante un excelente comisario; para nada es relevante su valoración personal sobre la homosexualidad o la familia entonces (de hecho, yo no la comparto).

Pero claro, ya observamos cómo se da la noticia en los medios y el escándalo que ha provocado. La función de un burócrata ha de ser moralizar, parece ser; y como la moral de este caballero no gusta, se puede jugar su futuro (que es el nuestro, me temo).

A propósito, acierta al decir que el concepto de la palabra "matrimonio" deriva del latín y significa "protección de la madre" y al recordar que, en cualquier caso, la regulación del matrimonio "no es competencia de la UE y debe recaer sobre los estados miembros".

Esperemos que algún día dicha regulación sólo sea competencia de los interesados.

lunes, 4 de octubre de 2004

Claro, Sr. Piqué

Por eso usted no me interesa a mí.

Unos y otros

Unos mejor teóricos que otros, Sr. Ugarte. Cuestión de gustos.

La diferencia es que algunos consideramos que de todos los liberales se puede aprender algo. Incluso de los que aún mantienen la idea marañoniana de que el ser liberal tiene algo que ver con el talante. Talante, por cierto, negado por su propia acción (con descalificaciones gratuitas) en tan breves líneas. Eso es coherencia.

En fin, sigamos restando y dividiendo. Es una buena estrategia para ganar la batalla de las ideas que, algunos al menos, libramos para intentar ganarla. Claro que quizás no sea la misma batalla. Porque mis aliados naturales son unos y no otros, a pesar de todo.

Será que soy un neocon, un talibán y un homófobo yo también. No sé.

viernes, 1 de octubre de 2004

Rothbard según el Prof. Bastos

Lo prometido es deuda.

En un breve pero clarificador y accesible paper, el prof. Bastos resume los aspectos más destacados del pensamiento político del prolífico y brillante científico social Murray N. Rothbard, obviando, por ser ya (relativamente) bien conocido, su pensamiento económico. Y como este magnífico artículo no es sencillo (aunque sí posible) de conseguir, lo diseccionaremos con el permiso del autor.

Comenta el prof. Bastos en primer lugar el sistema libertario individualista que Rothbard construye (For a New Liberty: The Libertarian Manifesto), inspirándose en el tradicional pensamiento anarquista pro-mercado (principalmente Gustave de Molinari) y diferenciándolo claramente del conservadurismo clásico (por estatista). Nos encontramos aquí con su célebre y discutida teoría de los derechos naturales y con las instituciones de mercado que sustituirían al estado. Así, una educación privada, motivada por la imposibilidad de "definir objetivamente un conjunto de contenidos mínimos" y por la estandarización del conocimiento que una educación estatal conlleva, haciendo incapie en los padres como "únicos legitimados para educar". Completa desaparición del estado del bienestar, para la que aporta dos argumentos principalmente: los derechos sociales no existen pues son arbitrarios y los subsidios hacen disminuir el interés por cambiar la situación que los provoca.
Y la siempre polémica triada: Agencias de seguridad privadas (detectives, compañías de seguros y autodefensa); justicia privada (restitución a la víctima, con una justicia penal basada en las prácticas consuetudinarias, referenciadas en sus admirados ejemplos de la Islandia y la Irlanda medievales); y defensa de los mecanismos del mercado libre para una defensa adecuada del medio ambiente.
También se aclara una confusión muy habitual que el propio Rothbard (y otros) evidenciaron: Las pautas de conducta no vienen establecidas por una filosofía libertaria. Uno puede ser un hippy o un conservador cultural (como Rothbard); lo relevante es la oposición a la coerción estatal.
Para finalizar este apartado, el prof. Bastos hace gala de su profunda honestidad intelectual al reflejar lo que algunos siempre destacamos como la gran falla del pensamiento libertario anarquista: Coherencia teórica plena, pero... ¿Y el método para ponerlo en práctica? A pesar de los esfuerzos denodados del, a mi juicio, más grande de la Escuela Austriaca en la actualidad, sigue siendo la gran asignatura pendiente.

El aislacionismo es el segundo punto destacado del pensamiento político de Rothbard. Aquí nos encontramos con las claras referencias a la Old Right norteamericana (un grupo de intelectuales diversos unidos por su crítica radical a cualquier intervencionismo militar exterior). Rothbard fundamenta su postura de forma intachable, como siempre: Considera que la guerra es la coartada para que el estado crezca con mayor osadía y la neutralidad es positiva para las relaciones internacionales. Eso sí, hay guerras (cuando existe una amenaza clara para nuestro territorio o sus ciudadanos) que sí son justificables. Para él sólo dos, a saber: Independencia de EE.UU. y Secesión (desde la óptica surista, claro está).
Hasta tal punto era importante para nuestro pensador la contención del "imperialismo" norteamericano, que no dudó en afirmar que la URSS era "un estado pacífico que prácticamente nunca había realizado ningún acto agresivo contra sus vecinos", en palabras del prof. Bastos. Y en esto he de detenerme, pues esta ceguera en una persona tan brillante, es desgraciadamente mantenida hoy en día por muchos de sus seguidores, obsesionados, hasta el límite de ignorar la realidad, con el intervencionismo militar. Puede ser entendible en el ambiente de la Old Right, pero no lo es tanto hoy en día, me temo. Y esto explica mucho la enorme animadversión que hacia los neocons sienten, tanto el propio Rothbard como los libertarios actuales.

Para finalizar, el prof. Bastos nos plantea su teoría del estado (La Ética de la Libertad). Siguiendo a Oppenheimer distingue Rothbard entre los "medios económicos", basados en el intercambio pacífico beneficioso para las partes intervinientes, y los "medios políticos", que siempre conllevan coerción. El estado es claro ejemplo del uso de los segundos y su propia existencia implica coacción. Además de esto, el origen estatal está en la predación ("una conquista de grandes colectivos humanos por pequeñas minorías predadoras que comienzan por cobrar tributos a cambio de protección y luego terminan institucionalizando la relación") y no en un contrato o acuerdo voluntario. Estamos pues ante una "mafia protegida por ideologías legitimadoras que le dan respetabilidad". Aquí entran los famosos "intelectuales" también.
De ahí a una visión dicotómica de las clases sociales emparentada (en sus orígenes, que no en sus conclusiones) con la teoría marxista del estado. Una élite gobernante que usa el aparato estatal a costa del resto de ciudadanos, legitimándose con las políticas adecuadas.
Pero nuevamente el prof. Bastos hace un ejercicio de honestidad y deja al aire una incoherencia flagrante de Rothbard: ¿Cómo un subjetivista determina de forma tan meridiana quienes son los beneficiados y quienes los perjudicados en esa división? ¿Cómo comparar utilidades entre colectivos? Los valores no son objetivables.

Estamos, en definitiva, ante un pensador original, pasional, accesible, que conjuga la "teoría política libertaria y la ética iusnaturalista con el rigor económico de la Escuela Austríaca", que muestra la inmoralidad del estado y el elitismo, aunque falla, por carencia, (me congratulo de que el prof. Bastos reconozca este punto) en la estrategia a seguir para poner en práctica sus medidas. Su práctica política estuvo, de hecho, llena de continuos vaivenes, colaborando en la fundación del Libertarian Party, pero oscilando incluso entre la "derecha dura" y el apoyo en ciertos temas a la extrema izquierda. (A pesar de lo cual se permitió el lujo de criticar el método hayekiano de los "second hand dealers of ideas", añadiría yo) Un científico al que yo nunca tildaría de "reaccionario radical", por más que él mismo así se defina. Pues si bien es cierto que se refería a su predilección por la América anterior a 1910, ese término está viciado y en nada contribuye a definir su pensamiento sin una explicación previa, extensa y muy matizada.

Y estamos ante un profesor gallego que ha escrito un artículo que destaca por su inusual brevedad y claridad expositiva, con abundante referencias bibliográficas y notas aclaratorias, que anima a profundizar en la lectura de ese maestro de la libertad que sin duda ha sido Rothbard.

Confiemos en que no sea el último, pues yo sí creo que la idea de Hayek es buena y los que modestamente intentamos propagar el mensaje liberal necesitamos de los académicos. Gracias, profesor.

miércoles, 29 de septiembre de 2004

El perdón estatal

Se podrían aducir muchos argumentos para poner en su justo sitio las excentrecidades de estos totalitarios de libro. Pero tan sólo uno es más que suficiente: el perdón, como la falta primero, sólo puede ser individual. Un Estado no se disculpa contra otra colectividad.
Sinceramente, ¡qué desazón me inunda al comprobar que algo tan evidente no es comprensible aún para la mayoría!

Por cierto, Sr Rovireche, una preguntilla nada más. ¿Mi tío abuelo republicano, españolazo él, ha de disculparse con los miembros fascistas, aunque muy catalanes ellos, de su familia? ¿O mi tío abuelo, por ser asturiano y considerarse español, es automáticamente un fascista y sus familiares unos inocentes demócratas defensores de la legalidad republicana? Ná, deje. No conteste.

domingo, 26 de septiembre de 2004

Sigue sin enterarse

Cada día parecen más evidentes los motivos que llevaron a Camacho a dejar el banquillo de su Real Madrid. Y cada día es más obvia la obsesión de algunos por no verlos. No será porque no tiene compañeros que los conocen perfectamente...

Los que tenemos ojos, hemos podido ver ayer a unos cuantos jugadores merengues riéndose alegremente en el banquillo mientras sus compañeros hacían una vez más el ridículo en el campo. Indolencia en el terreno de juego y cachondeo e indiferencia en el banquillo. Y dice este escribidor que "el Real Madrid Club de Fútbol seguirá teniendo una identidad indestructible, una personalidad a prueba de 'bombas deportivas' como la que, sin ir más lejos, activara hace tan sólo unos días José Antonio Camacho." No, amigo. No forma parte de la identidad del Real Madrid ese espectáculo lamentable y sí forma parte el espíritu que pretendió insuflar Camacho sin éxito. De ahí la incompatiblidad. Pero sigue usted sin enterarse de nada.

Es curiosa esa obsesión que les ha entrado a todos los periodistas con Del Bosque, cuando en su momento se aducía (con mucha razón) que aquel era un equipo nada trabajado tácticamente. Bien es cierto que ahora no tenemos ni la bendita anarquía de entonces. Pero la culpa será de Camacho, que a este paso cargará (junto con Aznar) con todos los males de este mundo.

jueves, 23 de septiembre de 2004

Rothbard, ¿un reaccionario?

El doctor Miguel Anxo Bastos Boubeta, profesor de Políticas Públicas (sic) en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Santiago de Compostela, es un reconocido paleolibertario cuya labor divulgativa, aunque muy centrada en ese ámbito académico, es digna de alabanza. Yo he tenido la inmensa fortuna de disfrutar de ella en varias ocasiones, y soy deudor de sus atinadas reflexiones. ¡Aún hay esperanza en la Universidad!

Hace unos días me ha hecho llegar un interesantísimo artículo que ha escrito sobre el pensamiento político de Murray Rothbard. Ya el título, Un reaccionario radical: El pensamiento político de Murray N. Rothbard, es tremendamente sugerente, como no podía ser menos. Está publicado en la Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas (RIPS), pero lamentablemente aún no está disponible en su página web. Así que lo comentaremos en breve. Merece la pena.

miércoles, 22 de septiembre de 2004

Si lo sabrá él

Dice el ejemplar demócrata y excelso académico de la otrora señorial RAE, que Aznar "presionó a los medios como no se recuerda desde el franquismo, con amenazas, extorsiones y al final perdió, de forma que lo de la influencia de los medios no es algo tan definitivo".

Hágamosle caso. Quien mejor que él para conocer las presiones franquistas a los medios, cuando fue parte activa de ello, por mucho que ahora se fabrique una biografía alternativa. Quien mejor que él para saber de extorsión a periodistas (el vídeo de Pedro J.), de la influencia de los medios y los favores del poder. Y todavía se queja de Aznar, el muy desagradecido...

Tirón de orejas

A través de una amiga común, el Dr. Rodríguez, miembro del Comité Directivo del movimiento libertario Resistencia Civil y director de 3erPolo, se pone en contacto conmigo. Me dirige unas amables palabras que le agradezco mucho, entre otras cosas porque las considero exageradas. Pero también me lanza un reproche, que acepto en cuanto que le asiste gran parte de razón.

Es cierto que somos muchos los que citamos continuamente a fuentes académicas, sean éstas instituciones como el Mises Institute, el Cato, etc.; sean profesores y teóricos como Huerta de Soto o los grandes maestros directamente, como Hayek, Mises, Rothbard, etc.

Como es cierto que obviamos demasiado a los políticos netamente libertarios que se esfuerzan en distintas partes del mundo por poner en práctica una política del individuo y no del Estado como protagonista, centrando nuestro análisis en los poquitos liberales que hay en los partidos tradicionales.

En la necesaria división del trabajo, ellos son un activo muy importante. Por lo pronto, yo he comenzado a preocuparme un poco más de nuestros amigos venezolanos, que han tenido algún problemilla últimamente, por cierto. Y dado que hay elecciones próximamente en EE.UU., tampoco conviene olvidar a quien más cercano nos es.

Un madridista asqueado

Tenía pensado escribir sobre otras cosas en mi regreso a la actividad bloggeril, pero no puedo evitar hacerlo sobre lo que ha acontecido en el Real Madrid. Y es que este equipo de fútbol, junto con el guaje Alonso, es mi vía de escape. Sentarme frente al televisor (y no digamos ya asistir en directo) para disfrutar (y sufrir) con unos individuos dando patadas a un balón o un chaval asturiano pilotando un coche a una velocidad vertiginosa, me produce una sensación sólo comprensible para quien la comparta. Pero no pretendo explicar hoy eso aquí.

En una empresa, por pequeña que ésta sea, las funciones han de estar delimitadas de forma meridiana, o es absolutamente imposible que funcione, como todos los que hemos trabajado con grupos humanos sabemos muy bien. Que un trabajador (Zidane, Roberto Carlos...) no esté contento con los métodos de su superior inmediato (Camacho), es relativamente habitual, especialmente cuando se le pide algo que no está acostumbrado a hacer (obedecer), creyendo así que ya ha adquirido un derecho que se le está arrebatando. La labor de un responsable (Camacho) es hacer que profesionales (Zidane, Roberto Carlos...) considerados rentables para la empresa (Real Madrid) sepan entenderle, y coordinar ese equipo de trabajo para que funcione. Claro que para eso, es necesario que tenga la autoridad suficiente para ello, que se la ha de conceder su superior (Florentino Pérez). Y Camacho no la tenía desde el momento que Florentino Pérez permite que se salte la cadena de mando (ahorremos las demagógicas apelaciones al militarismo) al tolerar las quejas de alguno de los funcionarios merengues sin dirigirles directamente a su delegado, que es (debería ser) Camacho. No se trata pues, como cínicamente nos cuenta Juan Manuel Rodríguez, de que nos den amor en nuestro trabajo, sino de que se respete nuestra función, para la que se nos ha contratado. Los que piden amor son precisamente los magnificados futbolistas, a los que les cuesta cumplir con su obligación.
Tampoco parece que Florentino quisiese "un profesional que condujese con conocimientos futbolísticos y mano izquierda un vestuario tan complicado como debe ser ése", como mantiene el citado periodista. Porque tiene una curiosa manera de demostrarlo, de ser cierto que le recrimina, en aras de la rentabilidad económica, que deje a un señor en el banquillo, con las consiguiente quejas de los patrocinadores. Y porque es suficientemente sabido que lo de Camacho no es "la mano izquierda". Si quiere técnicos de "perfil bajo" que cedan a los caprichitos de sus "galácticos", y a los deseos extra-futbolísticos que colisionan con los intereses meramente deportivos, Camacho no era el indicado.
No es cierto en absoluto que "en el Real Madrid de los 70 mandaba él [Camacho], y en el de 2004 manda Zinedine Zidane." Tanto antes como ahora mandan los presidentes, pero el de antes se llamaba Santiago Bernabéu y el de ahora Florentino Pérez. Y el de antes, no consentía depende qué cosas.

Ante todo esto, tenemos a un responsable de sección (Camacho) que se ve incapaz de hacer funcionar a un equipo de trabajo (jugadores) y además tampoco se ve suficientemente respaldado para tomar las medidas oportunas. Y decide irse. Yo a esto, por lo pronto, lo califico de actitud integra y honesta. No me sirve el tan manido argumento de "ya sabía dónde se metía". Quizás, pero a la vista de los acontecimientos se va, renunciando a un suculento contrato. ¿Algún futbolista ha decidido irse ante las desavenencias con su técnico, renunciando a su contrato? ¿Acaso el presidente ha dimitido? Porque parece claro que se equivocó, bien en la elección de entrenador, bien en la elección de los jugadores, bien en la no distribucción de papeles.

A propósito y ya que hablábamos de sentimientos. El Real Madrid no fue elegido mejor club del mundo del siglo pasado gracias a un "jugador calvito que agarra el melón que le viene por el aire y lo clava en la escuadra." Ni aunque así fuese, eso le confiere derecho a no seguir las indicaciones de su técnico. ¿Qué hacía Camacho ese día, Sr. Rodríguez? Disfrutar de la victoria de un equipo al que siempre se ha sentido unido, no como el "calvito". Y eso lo tenemos claro muchos madridistas. Mientras no lo tenga usted, seguirá sin entender nada.

martes, 7 de septiembre de 2004

El gavilán en su nido

Definamos Gavilán, vía Google: El rápido Gavilán se basa en el ataque por sorpresa como técnica de caza. Vuela rápidamente a lo largo de un soto y, de repente, se lanza hacia arriba para caer sobre un confiado grupo de fringílidos, atrapa una víctima y sigue su vuelo. Si la presa escapa, la rapaz raramente intenta otro ataque.

Definamos Gavela, por sus propios actos, dado que esta variante raramente cesa en el ataque: "Lo que la SER hace es información".

Olvidando lo que se decía desde el A-nido: "La poquita dignidad que le quedaba al director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, se ha quedado sin ella... Este señor, que se ha quitado ya ese corsé rojo con el que ataba lo poquito que le quedaba de dignidad. Que anda con las vergüenzas al aire...".

viernes, 3 de septiembre de 2004

Derecho a morir

Sobre la eutanasia hay diversas posturas, incluso entre los propios liberales. Yo he manifestado ya en otras ocasiones mi claro posicionamiento al respecto. El derecho a la vida (a la autopropiedad, al fin y al cabo) no es factible si se restringe la capacidad de acabar con ella.

Pues bien. Nuestro talantoso presidente y sus cuates acudieron al estreno de la última película de Amenábar, Mar Adentro, basada en la lucha que el tetrapléjico Ramón Sampedro mantuvo para que le pudiesen ayudar a morir, sin que ello ocasionase responsabilidades a quien lo hiciese, más allá de las morales.

Al margen de lo curioso del acontecimiento, ya narrado por Castielero, es destacable la argumentación del insigne ZP. Expresa su deseo de "apoyar al cine español y, cuando se trata de apoyar un problema humano de este entidad, mucho más", pero cuando se le requiere por el "problema humano de esta entidad", escurre el bulto con un "vamos a hablar de cine".

Por su parte, Bono dice sentirse solidario y no inquisidor, pero los hechos no lo corroboran. Lo inquisitorial en este caso, es la condena a vivir. Y Caldera asevera, sin sonrojo aparente, que "el asunto compete a todo el Gobierno y a la sociedad en general". No, señor burócrata; el asunto compete al individuo, no al liberticida leviatán y sus seguidores.

jueves, 26 de agosto de 2004

...Y lágrimas

La RIAA, como la SGAE. Al menos, alguna sonrisa acompaña a las lágrimas.

Sonrisas...

La presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, ha indultado, a pocos días de su cese en el cargo, a los anti-castristas cubanos "acusados de planificar un supuesto atentado terrorista contra Fidel Castro". Lo contrario podría haber supuesto su asesinato, asegura. Un acto, por lo demás, que refleja la no aceptación del chantaje castrista.

lunes, 23 de agosto de 2004

Comida sin sal

Comenzó Matas, lanzando dardos envenenados contra la política de comunicación del PP. Injustamente, creo yo, pues explicar qué es el centro reformista, no es tarea fácil. Si dijesen, por ejemplo, populismo socialdemócrata con pizcas conservadoras y un poquito de sal (¡qué soso está el plato!) liberal, quizás fuese más entendible.

Continuó Piqué demandando nuevas ideas, lo que es contradictorio con la buena impresión que dice tener de los años de Gobierno del PP. Si se hizo bien, ¿por qué hay que cambiar? ¿Por qué será que estoy seguro de que el Sr. Piqué quiere la comida más sosa aún? Claro que no tardó en matizar un poquito más su mensaje, pidiendo menos "intransigencia" en su partido (a ver si así hay manera de conseguir acomodo burocrático, se supone.) Pero ahora ya no es suficiente con cargarse a Vidal-Quadras para ser admitidos en la tribu; así que vamos a por la Constitución y el Estatuto. ¡Cuánta moderación la de este advenedizo! Por si no se le entendía bien, volvió a la carga.

No podía faltar el inefable Sr. Gallardón, postulándose para todo y en todo momento; y rechazando como prioritario el argumento de la gestión dirigida por Aznar. Frente a eso, un nuevo proyecto, que desconocemos aunque barruntamos, viniendo de este brillante político socialista. En cualquier caso, seguro que molesta menos en la dirección del PP que al frente de cualquier administración.

Rajoy entra en el debate, ofreciendo renovación, por supuesto, y predicando con ejemplos concretos.

Se agrega al debate culinario Arenas, mientras Piqué y Gallardón, siguen a lo suyo, dejándonos un poquito más claro, día a día, qué entienden ellos por "renovación de imagen, de ideas y de proyecto, así como de personas." Vamos, que todos a régimen sin sal, pues hasta lo poco que queda en la cocina nos lo quieren quitar, de ser cierto lo que nos cuenta Susana Moneo.

Actualización inmediata. Veo que acerté con Piqué. No pierde el tiempo.

jueves, 19 de agosto de 2004

El verdadero motivo

El señor Aznar también tiene la culpa de esto. Por no ser tan talantoso, se supone. Y es que es de una lógica aplastante: Si uno se lleva mal con el amigable tirano del sur, éste nos envía las pateras. Por eso ZP decidió fastidiar nuestra relación con los EE.UU., con la consiguiente pérdida de fuerza ante el hermano de nuestro Jefe de Estado. Ahora nos respeta más. Sin duda el Sr. Hernando tiene futuro como burócrata.

lunes, 9 de agosto de 2004

Ya se mueven. ¡Cuidado!

Apenas dispongo de tiempo en estos teóricos días estivales. Pero creo que si algo merece la atención de los liberales en estos momentos, es el totalitario proceso de construcción europea que se nos avecina. Es peligroso, muy peligroso, para el individuo y su innegociable autonomía.

Y como no podía ser de otra manera, la clase política, cuya misión última es esclavizarnos, no para de discurrir.

Y sus ocurrencias implican, como no, utilizar el dinero tomado coercitivamente a los ciudadanos para convencernos de las bondades de la esclavitud consagrada vía positivismo.