Quizás fuese conveniente comenzar explicando cómo está organizado el transporte de viajeros por carretera en España. Y aunque creo recordar haberlo hecho ya en un comentario a un post de Dani hace mucho tiempo, lo haré de nuevo aquí en otro momento. No tiene desperdicio. Ofrezcamos ahora simplemente algunos datos necesarios para entender lo que quiero transmitir.
ALSA (Automóviles de Luarca, S.A.) es una empresa de solera en Asturias. Yo crecí viendo de cerca cómo se desarrollaba este proyecto familiar, basado en la iniciativa, la innovación y el riesgo empresarial. Y aunque bien es cierto que como comentaba al principio este sector está mediatizado por diversas circunstancias, el hecho innegable es que nos encontramos ante la empresa más importante de transporte de viajeros por carretera en la actualidad en España, aunque muy lejos aún de otras grandes europeas.
Hace ya unos años que modernizaron su estructura empresarial, sin perder el sentido familiar que caracteriza a muchas de nuestras empresas, pero sí al menos introduciendo la necesaria profesionalización que requiere una multinacional de referencia (están muy presentes en Chile, tienen participaciones de empresas en EE.UU., fueron pioneros en su introducción en China...) Pero siguen teniendo la misma asignatura pendiente de siempre: los sindicatos.
Por ley, está permitida la subcontratación de los servicios hasta un límite, que varía dependiendo del tipo (reitero que matizaré todo esto en un futuro, y pido disculpas por no detenerme ahora en ello). Y es habitual que, cumpliendo dicha ley, muchas pequeñas empresas colaboren con ALSA en la realización de los servicios, tanto de los que poseen en régimen de concesión administrativa (las conocidas líneas o los transportes escolares públicos) como de los propios (discrecionales, o para ser más didáctico, las excursiones que se les contratan directamente, colegios privados, etc.)
Pues bien, nos encontramos dentro de esta empresa a los habituales resentidos, incapaces de crear o innovar nada, que se creen, por el mero hecho de llevar trabajando ahí varios años, que pueden tomar decisiones sobre la gestión de una empresa privada de la que no son más que empleados.
Pongamos algunos ejemplos de las habituales huelgas que estos facinerosos vienen protagonizando desde hace varios años, con el consiguiente perjuicio para los usuarios que no tienen capacidad de elección, pues en determinados servicios se opera en régimen de monopolio administrativo (aunque esto es culpa del leviatán estatal)
Así, piden que se acabe con las horas extras y se contrate a empleados nuevos para cubrir las necesidades de los servicios; se les concede, pero hete aquí que se encuentran con que sus sueldos bajan al no hacer dichas horas. Y eso es intolerable. No es eso, no es eso. Por su parte, los directivos de la empresa, optan por subcontratar los servicios masivamente, hasta el límite que la ley permite, a otras empresas. Pero éste no es el tipo de creación de empleo que ellos desean, por supuesto. Así que montamos una huelga para exigir que se acabe con los colaboradores. Y para ello se emplean las tácticas mafiosas tan conocidas y consentidas en este país, permitiendo que una manada de estalinistas siembren el terror, hasta el punto de destrozar autocares (propiedad ajena) de pequeños empresarios que arriesgan día a día su patrimonio para salir adelante (mientras crean empleo, por cierto). Para ello no se andan con rodeos: se organizan en bandas y pinchan ruedas, destrozan cristales (incluso con viajeros dentro), amenazan por teléfono... Vamos, que cuando ellos lo deciden, todo se para para evitar males mayores.
Su última hazaña, es convocar una huelga por el despido de un trabajador de la empresa; justo antes del comienzo de la misma, el individuo en cuestión llega a un acuerdo, pero la huelga sigue adelante porque... ya que estamos...
¿Cómo se aseguran de que el seguimiento sea masivo? Pues primeramente se convence a los jóvenes trabajadores de que ellos, los dinosaurios (como son conocidos internamente los que cobran un sueldazo en concepto de antigüedad y no necesitan hacer horas extras) velarán por sus intereses y saben lo que hacen. Y a continuación, se llama a los colaboradores externos, con el número oculto en unos casos, con pleno descaro en otros, para recordarles que hay huelga y que ¡¡no se puede circular!! Cuando la llamada es anónima, la amenaza es directa. En el segundo caso, el cinismo alcanza cotas surrealistas: "Le llamo del Comité de Empresa para recordarle que comienza una huelga y que puede que ciertos exaltados incontrolados no entiendan que se realicen servicios para ALSA. Si usted circula con un servicio propio, procure que quede bien claro que así es, por si acaso".
Así pues, se nos informa que el seguimiento es masivo y que no hay incidentes. Eso sí, se comentan ciertos incidentes, pero mencionando que eso lo dicen fuentes de la empresa (y todo esto un periódico que suele ser bastante neutral en sus informaciones).
Mientras tanto, por tercera noche consecutiva, unos jóvenes empresarios duermen al aire libre vigilando sus propiedades por si aparece un exaltado incontrolado.
¿Y todavía nos dicen que ciertos liberales defendemos la ley del Salvaje Oeste? ¡Qué remedio! ¿Dónde está el leviatán estatal que dice obstentar el monopolio de la violencia? ¿Se ha de consentir vivir amedrentados por cuatro marxistas que ni han leído a Marx?
Todo esto, insisto, protagonizado por unos cobardes, resentidos e ignorarantes, a los que todos les consienten todo. ¿Todos? NO. ¿Todo? NO.
sábado, 26 de marzo de 2005
miércoles, 23 de marzo de 2005
Por qué lo llaman libertad si quieren decir servidumbre
El programa de Julia Otero está rodeado de una polémica necesariamente torticera, pues son los políticos quienes pretenden decidir si merece la pena o no su emisión, y además, usando nuestro dinero para ello. En un cadena privada, todo quedaría reducido al veredicto de la audiencia y a la inevitable y legítima crítica. Obviando ahora mismo este aspecto, he de decir que he visto muchas de sus entrevistas y no pocas de ellas me han parecido ciertamente interesantes.
Hoy ha dialogado en la segunda parte de su programa con un tetrapléjico que ha dicho cosas muy razonables para luego acabar donde siempre. Veamos.
Este caballero, que al parecer ha sufrido una lesión hace años mucho más grave que la de Sampedro, se ha recuperedo considerablemente gracias a una fuerte y consistente rehabilitación, y se siente muy molesto por el mensaje pesimista que constantemente transmitía Sampedro. Aquí estamos ante una cuestión moral sobre la propia vida, y de hecho, yo coincido plenamente con él, aunque no sé lo que haría ni sentiría llegado el momento.
Pero no entra de lleno en el aspecto esencial de todo este asunto: Él (y yo) aprecia(mos) mucho la vida, pero Sampedro había decidido sobre la suya (por los motivos que sean, pues ahora hablamos de derechos) y tuvo que luchar contra una legalidad que pretende legitimar una moral determinada. Hagamos proselitismo sobre la propia moral, pero respetemos la decisión libre del que tiene otra. Y respetar no es manifestarlo verbalmente, sino luchar porque el puñetero Estado deje de custodiar lo que no le pertenece en absoluto.
Obviamente, se hizo la inevitable referencia a Mar Adentro. Le gustó la película, pero le molesta que no se muestre una visión contraria, aquélla en la que el protagonista lucha por salir adelante. Dejando al margen que me parece absolutamente falso que la famosa película muestre la historia de un cobarde, antes al contrario, estoy de acuerdo en que los debates se pervierten cuando todo se mezcla. Pero es que el propio protagonista de la entrevista lo hace sin cesar. ¿Por qué se queja de la imagen que se da de los que él llama diferentes, como si hubiese dos individuos iguales? ¿Por qué culpabiliza del pesimismo de Sampedro a colectividades como los medios de comunicación, la sociedad...? ¿Acaso él mismo no es la prueba de que se pueden tener dos respuestas antagónicas viviendo en la misma sociedad y con los mismos medios?
Llegados a este punto, hace un llamamiento enérgico, con el que no puedo estar más de acuerdo, en pro de la libertad de decisión. Incluso matiza un poco más y opina que el testamente vital, libremente adoptado, debería ser el hilo conductor. Bien.
Pero a continuación, vuelve al tema moral y al análisis subjetivo de las razones que llevan a alguien a desear morir. Según nuestro protagonista, es lógico que Sampedro adopte esa actitud, pues la familia no tiene por qué ocuparse de él; debe hacerlo ¡¡el Estado!! Y si no lo hace adecuadamente, como de hecho él manifiesta que pasa actualmente, ocurren cosas como la de Sampedro. Esto es inaudito.
Desde luego nadie tiene derecho a ser ayudado, porque eso implica necesariamente el deber de otro a ayudarle, y eso nos lleva a ejercer la coerción, lo que elimina cualquier atisbo de libertad. Pero si un familiar no tiene por qué hacerse cargo, ¿bajo que argumento (incluso moral) apelamos al Estado? Pues sacamos a relucir la manida igualdad de oportunidades y el recurrente Estado benefactor y el llamamiento a la libertad queda en nada. Ya no es derecho a elegir, sino derecho a vivir dignamente, y para ello nada mejor que la subvención con dinero ajeno mientras los familiares quedan liberados legal y moralmente.
En fin, apelamos a la libertad del ser humano pero se la negamos de facto pretendiendo presentar al Estado como dispensador y garante de ella. Al menos no se le podrá negar coherencia ideológica, habida cuenta de que se presenta como marxista.
Por lo demás, Julia Otero en su línea. Indagó sobre los motivos de su entrevistado para desear vivir tan fervientemente, esperando encontrar el asunto religioso. Pero como éste se declaró ateo, todo quedó aclarado. Quizás se sintió un poco decepcionada cuando no quiso entrar al trapo criticando a Bush por el asunto de allá, eso sí. Un Bush, por cierto, muy aficionado también a imponer su moralidad utilizando los resortes estatales.
Hoy ha dialogado en la segunda parte de su programa con un tetrapléjico que ha dicho cosas muy razonables para luego acabar donde siempre. Veamos.
Este caballero, que al parecer ha sufrido una lesión hace años mucho más grave que la de Sampedro, se ha recuperedo considerablemente gracias a una fuerte y consistente rehabilitación, y se siente muy molesto por el mensaje pesimista que constantemente transmitía Sampedro. Aquí estamos ante una cuestión moral sobre la propia vida, y de hecho, yo coincido plenamente con él, aunque no sé lo que haría ni sentiría llegado el momento.
Pero no entra de lleno en el aspecto esencial de todo este asunto: Él (y yo) aprecia(mos) mucho la vida, pero Sampedro había decidido sobre la suya (por los motivos que sean, pues ahora hablamos de derechos) y tuvo que luchar contra una legalidad que pretende legitimar una moral determinada. Hagamos proselitismo sobre la propia moral, pero respetemos la decisión libre del que tiene otra. Y respetar no es manifestarlo verbalmente, sino luchar porque el puñetero Estado deje de custodiar lo que no le pertenece en absoluto.
Obviamente, se hizo la inevitable referencia a Mar Adentro. Le gustó la película, pero le molesta que no se muestre una visión contraria, aquélla en la que el protagonista lucha por salir adelante. Dejando al margen que me parece absolutamente falso que la famosa película muestre la historia de un cobarde, antes al contrario, estoy de acuerdo en que los debates se pervierten cuando todo se mezcla. Pero es que el propio protagonista de la entrevista lo hace sin cesar. ¿Por qué se queja de la imagen que se da de los que él llama diferentes, como si hubiese dos individuos iguales? ¿Por qué culpabiliza del pesimismo de Sampedro a colectividades como los medios de comunicación, la sociedad...? ¿Acaso él mismo no es la prueba de que se pueden tener dos respuestas antagónicas viviendo en la misma sociedad y con los mismos medios?
Llegados a este punto, hace un llamamiento enérgico, con el que no puedo estar más de acuerdo, en pro de la libertad de decisión. Incluso matiza un poco más y opina que el testamente vital, libremente adoptado, debería ser el hilo conductor. Bien.
Pero a continuación, vuelve al tema moral y al análisis subjetivo de las razones que llevan a alguien a desear morir. Según nuestro protagonista, es lógico que Sampedro adopte esa actitud, pues la familia no tiene por qué ocuparse de él; debe hacerlo ¡¡el Estado!! Y si no lo hace adecuadamente, como de hecho él manifiesta que pasa actualmente, ocurren cosas como la de Sampedro. Esto es inaudito.
Desde luego nadie tiene derecho a ser ayudado, porque eso implica necesariamente el deber de otro a ayudarle, y eso nos lleva a ejercer la coerción, lo que elimina cualquier atisbo de libertad. Pero si un familiar no tiene por qué hacerse cargo, ¿bajo que argumento (incluso moral) apelamos al Estado? Pues sacamos a relucir la manida igualdad de oportunidades y el recurrente Estado benefactor y el llamamiento a la libertad queda en nada. Ya no es derecho a elegir, sino derecho a vivir dignamente, y para ello nada mejor que la subvención con dinero ajeno mientras los familiares quedan liberados legal y moralmente.
En fin, apelamos a la libertad del ser humano pero se la negamos de facto pretendiendo presentar al Estado como dispensador y garante de ella. Al menos no se le podrá negar coherencia ideológica, habida cuenta de que se presenta como marxista.
Por lo demás, Julia Otero en su línea. Indagó sobre los motivos de su entrevistado para desear vivir tan fervientemente, esperando encontrar el asunto religioso. Pero como éste se declaró ateo, todo quedó aclarado. Quizás se sintió un poco decepcionada cuando no quiso entrar al trapo criticando a Bush por el asunto de allá, eso sí. Un Bush, por cierto, muy aficionado también a imponer su moralidad utilizando los resortes estatales.
viernes, 11 de marzo de 2005
Un año después...
Hechos como los acontecidos hace un año dejan huella de por vida. Casi todo el mundo recordará dónde estaba y qué hacía cuando se enteró de lo que realmente estaba sucediendo. No es exactamente mi caso, pues se me entremezcla todo. Por el contrario, recuerdo al detalle todo lo que estaba haciendo cuando en directo vi caerse las Torres Gemelas. Pero las situaciones personales son vitales en estos casos, y ambos hechos ocurrieron en momentos muy distintos de mi vida.
No hacía ni un mes que había comenzado con una nueva aventura empresarial y esa mañana me desperté (con la voz de Federico Jiménez Losantos) tan nervioso y agitado como las anteriores, deseoso de ponerme en marcha. En algún momento, por la radio comentaron que una bomba había estallado en Atocha, pero todo era aún confuso. Como desgraciadamente este tipo de aberraciones son muy comunes en España y supongo que, en cierta manera, uno acaba acostumbrándose aunque intente no perder la capacidad de sorpresa, me vino a la mente lo habitual: “Esperemos que sólo sean daños materiales. ¡Malditos miserables!”
Luego, ya en el coche, llegaron los primeros datos sobre fallecidos, aunque sin una información muy clara aún. Sí recuerdo el testimonio en directo de Lucía Méndez, colaboradora de la COPE y periodista de El Mundo, que hablaba confusamente desde el piso de una vecina.
Una vez sentado en la oficina, seguí escuchando la radio a través de la página web. Según pasaban las horas, iba apartando mi mente del trabajo pues el nudo en el estómago se acrecentaba sin parar. Aún así, creo recordar que no bajé a la cafetería hasta la hora de comer, momento en el que por primera vez vi las imágenes. Nada fue igual ya. Y es que no hay nada como la información que uno recibe a través de la vista. Los comentarios de la gente eran los habituales, incrementados por la magnitud de los hechos, pero en la misma dirección. Yo opté por el silencio en todo momento; ni siquiera con mis compañeros hablé del tema, pues la angustia es el único sentimiento que consigue enmudecerme.
Por la tarde, sin dejar de oír la radio, seguí trabajando en la medida de lo posible. Recordaba que un mes antes, yo recorría diariamente el trayecto Las Rozas – Príncipe Pío en tren, para ir a trabajar en mi breve estancia en Madrid. No afectó a esa línea como más tarde averigüé, pero supongo que eso me hacía sentir una identificación aún mayor, pues me venía a la mente sin parar ese tránsito diario.
Ya por la noche, me senté apresuradamente en el sofá de casa, con los ojos puestos fijamente en el televisor. Mis padres me preguntaban, comentaban entre sí… Pero yo necesitaba desahogarme en soledad y echar fuera las lágrimas que había contenido durante todo el día. Fue uno de los momentos más angustiosos de mi vida, sin duda alguna. Esos minutos no los podré olvidar nunca. Y el inmenso odio que entonces sentí, aún anida dentro de mí. Lo que no sabía entonces era que se acrecentaría, pero eso es otra historia.
El día después (un día de mucho más de 24 horas) ya nada fue igual. Se percibía en la cara de las gentes mucha tristeza, mucha angustia, mucha incertidumbre, mucho desprecio… y mucha impotencia. Y llegó la multitudinaria manifestación, que miles de asturianos aguantamos bajo una inclemente lluvia. Otro momento que nunca se borrará de la mente.
Para qué engañarse; es reconfortante sentirse tan arropado, comprobar como muchos conciudadanos comparten tus sentimientos. Eso ayuda a que la esperanza aumente, y esa sensación es lo único que hace que uno pueda seguir adelante sin perder los nervios definitivamente.
Claro que yo aún no me había enterado de lo otro. De cómo otros seres humanos son capaces de utilizar todos estos hechos en beneficio propio. De cómo se comercia con los muertos aún calientes. De cómo se alcanza el estado más miserable de la condición humana, pues quienes lo hacen no son bazofia terrorista, sino individuos que pontifican a diario sobre derechos humanos, sobre solidaridad, sobre democracia, sobre libertad… ¿Podrán dormir tranquilos? Seguro que sí. Vuelta a la desesperanza.
No hacía ni un mes que había comenzado con una nueva aventura empresarial y esa mañana me desperté (con la voz de Federico Jiménez Losantos) tan nervioso y agitado como las anteriores, deseoso de ponerme en marcha. En algún momento, por la radio comentaron que una bomba había estallado en Atocha, pero todo era aún confuso. Como desgraciadamente este tipo de aberraciones son muy comunes en España y supongo que, en cierta manera, uno acaba acostumbrándose aunque intente no perder la capacidad de sorpresa, me vino a la mente lo habitual: “Esperemos que sólo sean daños materiales. ¡Malditos miserables!”
Luego, ya en el coche, llegaron los primeros datos sobre fallecidos, aunque sin una información muy clara aún. Sí recuerdo el testimonio en directo de Lucía Méndez, colaboradora de la COPE y periodista de El Mundo, que hablaba confusamente desde el piso de una vecina.
Una vez sentado en la oficina, seguí escuchando la radio a través de la página web. Según pasaban las horas, iba apartando mi mente del trabajo pues el nudo en el estómago se acrecentaba sin parar. Aún así, creo recordar que no bajé a la cafetería hasta la hora de comer, momento en el que por primera vez vi las imágenes. Nada fue igual ya. Y es que no hay nada como la información que uno recibe a través de la vista. Los comentarios de la gente eran los habituales, incrementados por la magnitud de los hechos, pero en la misma dirección. Yo opté por el silencio en todo momento; ni siquiera con mis compañeros hablé del tema, pues la angustia es el único sentimiento que consigue enmudecerme.
Por la tarde, sin dejar de oír la radio, seguí trabajando en la medida de lo posible. Recordaba que un mes antes, yo recorría diariamente el trayecto Las Rozas – Príncipe Pío en tren, para ir a trabajar en mi breve estancia en Madrid. No afectó a esa línea como más tarde averigüé, pero supongo que eso me hacía sentir una identificación aún mayor, pues me venía a la mente sin parar ese tránsito diario.
Ya por la noche, me senté apresuradamente en el sofá de casa, con los ojos puestos fijamente en el televisor. Mis padres me preguntaban, comentaban entre sí… Pero yo necesitaba desahogarme en soledad y echar fuera las lágrimas que había contenido durante todo el día. Fue uno de los momentos más angustiosos de mi vida, sin duda alguna. Esos minutos no los podré olvidar nunca. Y el inmenso odio que entonces sentí, aún anida dentro de mí. Lo que no sabía entonces era que se acrecentaría, pero eso es otra historia.
El día después (un día de mucho más de 24 horas) ya nada fue igual. Se percibía en la cara de las gentes mucha tristeza, mucha angustia, mucha incertidumbre, mucho desprecio… y mucha impotencia. Y llegó la multitudinaria manifestación, que miles de asturianos aguantamos bajo una inclemente lluvia. Otro momento que nunca se borrará de la mente.
Para qué engañarse; es reconfortante sentirse tan arropado, comprobar como muchos conciudadanos comparten tus sentimientos. Eso ayuda a que la esperanza aumente, y esa sensación es lo único que hace que uno pueda seguir adelante sin perder los nervios definitivamente.
Claro que yo aún no me había enterado de lo otro. De cómo otros seres humanos son capaces de utilizar todos estos hechos en beneficio propio. De cómo se comercia con los muertos aún calientes. De cómo se alcanza el estado más miserable de la condición humana, pues quienes lo hacen no son bazofia terrorista, sino individuos que pontifican a diario sobre derechos humanos, sobre solidaridad, sobre democracia, sobre libertad… ¿Podrán dormir tranquilos? Seguro que sí. Vuelta a la desesperanza.
martes, 8 de marzo de 2005
Punto de Fuga
Lo modera una señorita (o señora, lo desconozco) que no siempre puede ocultar su sectarismo tras el flirteo que se trae con la cámara que, al menos en mi caso, produce un efecto casi hipnótico. No en vano, Mamen Mendizábal es redactora del programa estrella de la emisora de radio que más y mejor inventa noticias, eso sí, desde la más exquisita independencia, garantizada por la presencia totalizadora de ese prohombre del periodismo imparcial que es Iñaki Gabilondo. También presenta y dirije otro programa, cuyo nombre curiosamente me recuerda lo que me ocurre a mí* cada vez que veo más de 59 Segundos seguidos el debate de marras.
Debate que se emite en una cadena de televisión caracterizada por perder a la vez millones de euros y de espectadores, mientras los segundos pagan obligatoriamente los primeros.
* Hoy acuden los políticos a tratar de explicar lo miserable que ha sido en general su comportamiento en la famosa Comisión Parlamentaria de Investigación del 11-M. En realidad, ellos no lo reconocen así, pero no tiene más vueltas, aunque sí algunos matices importantes.
Y es que no deja de ser curioso que los partidos políticos que tanto hicieron por tratar de manipular los sentimientos de los ciudadanos tras el luctuoso suceso del que pronto se cumplirá un año, ahora pretendan zanjar sin más el asunto, tras vetar innumerables comparecencias en el Parlamento y cuando quedan muchos interrogantes por despejar. Mientras que el partido que sustentaba al Gobierno que supuestamente mintió, se queda solo clamando por el esclarecimiento total de los hechos. Y esto es así le pese a quien le pese.
Pero lo que ya resulta vomitivo es escuchar a mi paisano Álvaro Cuesta apelar a las víctimas para ello. A unas más que a otras, porque para él sólo existe una asociación. Quizás porque unas están menos dispuestas que otras a caer en la ignominia, a ser parte del miserable juego político, a ser utilizadas para llegar al poder. Quizás digo. No lo sé.
Y soy tan duro y directo en esto, porque me ha tocado directamente sufrir el talante manipulador de esta caterva de impresentables. Porque estoy harto de que no se individualice el sufrimiento. Porque además, los ciudadanos (todos y cada uno) tenemos derecho a saber qué ocurrió de verdad y a que se articulen las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir, seamos víctimas directas o no.
Pero como no nos encomendemos al de siempre, lo llevamos claro.
Debate que se emite en una cadena de televisión caracterizada por perder a la vez millones de euros y de espectadores, mientras los segundos pagan obligatoriamente los primeros.
* Hoy acuden los políticos a tratar de explicar lo miserable que ha sido en general su comportamiento en la famosa Comisión Parlamentaria de Investigación del 11-M. En realidad, ellos no lo reconocen así, pero no tiene más vueltas, aunque sí algunos matices importantes.
Y es que no deja de ser curioso que los partidos políticos que tanto hicieron por tratar de manipular los sentimientos de los ciudadanos tras el luctuoso suceso del que pronto se cumplirá un año, ahora pretendan zanjar sin más el asunto, tras vetar innumerables comparecencias en el Parlamento y cuando quedan muchos interrogantes por despejar. Mientras que el partido que sustentaba al Gobierno que supuestamente mintió, se queda solo clamando por el esclarecimiento total de los hechos. Y esto es así le pese a quien le pese.
Pero lo que ya resulta vomitivo es escuchar a mi paisano Álvaro Cuesta apelar a las víctimas para ello. A unas más que a otras, porque para él sólo existe una asociación. Quizás porque unas están menos dispuestas que otras a caer en la ignominia, a ser parte del miserable juego político, a ser utilizadas para llegar al poder. Quizás digo. No lo sé.
Y soy tan duro y directo en esto, porque me ha tocado directamente sufrir el talante manipulador de esta caterva de impresentables. Porque estoy harto de que no se individualice el sufrimiento. Porque además, los ciudadanos (todos y cada uno) tenemos derecho a saber qué ocurrió de verdad y a que se articulen las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir, seamos víctimas directas o no.
Pero como no nos encomendemos al de siempre, lo llevamos claro.
martes, 1 de marzo de 2005
Talento
Los análisis de los paniaguados y los burócratas causan auténtico espanto. Suponiendo que el Óscar recibido por Mar Adentro refleje el talento de alguien, será el de Amenábar, no el de toda una colectividad que nada tiene que ver con esa película. El premio no fue para España, tal y como Gwynet Paltrow gritó en directo, sino para el cineasta (y sus ignorantes productores, entre los que me encuentro muy a mi pesar.)
Si es tan bueno, y yo no lo dudo, que se busque la financiación para su próxima película sin recurrir a mi dinero. O que me pregunte antes al menos, que quizás le sorprenda.
Por cierto, para talento el del maestro Eastwood. Menuda película la de la chica del millón de pavos. Buff.
Si es tan bueno, y yo no lo dudo, que se busque la financiación para su próxima película sin recurrir a mi dinero. O que me pregunte antes al menos, que quizás le sorprenda.
Por cierto, para talento el del maestro Eastwood. Menuda película la de la chica del millón de pavos. Buff.
España como ejemplo
La profundidad jurídica en los análisis del Fiscal General de Estado es apabullante. Su sinceridad reconociendo sus servidumbres, digna de encomio. Y Astarloa no necesita leer buenos libros para caerse del guindo.
Por cierto, para una futura edición, Benson debería tener en cuenta que España es una mina.
Por cierto, para una futura edición, Benson debería tener en cuenta que España es una mina.
Usando a Tussell
Disiento de Javier Neira en aspectos fundamentales, tales como la eutanasia, o en asuntos de menor calado, como pueden ser apreciaciones puntuales sobre asuntos de actualidad (Mar Adentro me parece una gran película, que muestra lo doloroso que es vivir y amar en ocasiones, como para encima tener enfrente al odioso ogro filantrópico.) Pero este gran periodista hace gala a diario de honestidad y coherencia, y estos valores no abundan por estos bellos pagos astures.
Valga de ejemplo la columna de hoy de Luis Arias Argüelles-Meres dedicada al recientemente fallecido Tussell. No es en absoluto un análisis profundo de la obra del historiador, pues D. Luis da sobradas muestras a diario de desconocer por completo la historia reciente de España (aunque presuma de ser un conocedor profundo del azañismo, no va más allá del mero babeo por el siniestro cuñado de Rivas Cherif.) Sencillamente lo usa para dar estopa a diestra (que no a siniestra), sin tener ni siquiera la valentía de nombrar a sus demonios particulares.
Lo curioso del asunto es que defiende al historiador como divulgador y reconoce que no ha aportado nada a la historiografía, pero le parecen "curiosas" las polémicas (se metía en todas) que le rodeaban.
Otros sí han aportado datos ateniéndose a las fuentes y manifiestan una encomiable labor divulgativa. ¿Merecerán al menos los mismos elogios? Ah, claro. Es que éstos últimos han evolucionado desde la izquierda a la derecha; suficiente motivo para dormir el sueño de los justos.
Así quieren contarnos la historia algunos.
Valga de ejemplo la columna de hoy de Luis Arias Argüelles-Meres dedicada al recientemente fallecido Tussell. No es en absoluto un análisis profundo de la obra del historiador, pues D. Luis da sobradas muestras a diario de desconocer por completo la historia reciente de España (aunque presuma de ser un conocedor profundo del azañismo, no va más allá del mero babeo por el siniestro cuñado de Rivas Cherif.) Sencillamente lo usa para dar estopa a diestra (que no a siniestra), sin tener ni siquiera la valentía de nombrar a sus demonios particulares.
Lo curioso del asunto es que defiende al historiador como divulgador y reconoce que no ha aportado nada a la historiografía, pero le parecen "curiosas" las polémicas (se metía en todas) que le rodeaban.
Otros sí han aportado datos ateniéndose a las fuentes y manifiestan una encomiable labor divulgativa. ¿Merecerán al menos los mismos elogios? Ah, claro. Es que éstos últimos han evolucionado desde la izquierda a la derecha; suficiente motivo para dormir el sueño de los justos.
Así quieren contarnos la historia algunos.
martes, 22 de febrero de 2005
(Ni siquiera) 59 Segundos (de talante)
Me encuentro viendo el programa 59 Segundos, programa dónde el Sr. Moratinos hizo gala de su finura diplomática no hace tanto y al que la señora moderadora intentó disculpar en directo primero y posteriormente en siguientes programas, tratando de enmendarle la plana a Amando De Miguel cuando éste se refería a la crispación de nuestro excelso Ministro de Exteriores. No se debe dudar del talante...
Hoy la susodicha ha llegado a tales extremos que hasta Pedro J. Ramírez, muy poco dado a sacar los pies del tiesto en depende qué cosas, ha saltado rápidamente. Y es que tras comentar el editorial de El País referente a los resultados del plebiscito de ayer (una vez más Federico Jiménez Losantos tenía razón, pero no lo supe ver hasta que ayer abrió la boca Mr Talante en persona), se pasó al análisis del director de La Vanguardia y a la opinión del Sr. Anson. El primero mantenía que ZP podía estar orgulloso del excelente resultado, mientras que el segundo se preguntaba si tras tan estrepitoso fracaso no convendría convocar elecciones. Pues bien, el artículo del primero fue comentado de forma aséptica, mientras que con el de Anson se hacía precedido de un "con el peculiar estilo del Sr. Anson", provocando la carcajada de los conmilitones.
A la queja de Pedro J. sobre que tan respetable, acertada o delirante es una opinión como la otra y que la forma de introducir la de Anson era tendenciosa, la tribu de los talantosos se limitaron a mencionar que el público tiene derecho a reirse. Y la moderadora, con cara de poker; la misma que pone cuando no se respeta ni un solo turno de palabra de cualquiera que mínimamente se aparte del mensaje zapateril.
Ni 59 segundos de talante son capaces de mantener.
Hoy la susodicha ha llegado a tales extremos que hasta Pedro J. Ramírez, muy poco dado a sacar los pies del tiesto en depende qué cosas, ha saltado rápidamente. Y es que tras comentar el editorial de El País referente a los resultados del plebiscito de ayer (una vez más Federico Jiménez Losantos tenía razón, pero no lo supe ver hasta que ayer abrió la boca Mr Talante en persona), se pasó al análisis del director de La Vanguardia y a la opinión del Sr. Anson. El primero mantenía que ZP podía estar orgulloso del excelente resultado, mientras que el segundo se preguntaba si tras tan estrepitoso fracaso no convendría convocar elecciones. Pues bien, el artículo del primero fue comentado de forma aséptica, mientras que con el de Anson se hacía precedido de un "con el peculiar estilo del Sr. Anson", provocando la carcajada de los conmilitones.
A la queja de Pedro J. sobre que tan respetable, acertada o delirante es una opinión como la otra y que la forma de introducir la de Anson era tendenciosa, la tribu de los talantosos se limitaron a mencionar que el público tiene derecho a reirse. Y la moderadora, con cara de poker; la misma que pone cuando no se respeta ni un solo turno de palabra de cualquiera que mínimamente se aparte del mensaje zapateril.
Ni 59 segundos de talante son capaces de mantener.
lunes, 21 de febrero de 2005
El Talante
¿Será Martín Prieto otro ultra resentido? Nada hay imposible para El Talante, versión carpetovetónica de La Fuerza.
miércoles, 26 de enero de 2005
Bautizos civiles
Un nuevo engendro burocrático está en marcha, en este caso en el Ayuntamiento de Avilés: Bautizos civiles. Lo que los políticos son capaces de pergeñar con nuestros impuestos es realmente sorprendente. Aunque en este caso no es novedoso, ya que primero comenzó a hacerse en el Ayuntamiento catalán de Igualada.
En principio, tal y como se desarrolla la información no queda claro si es el periódico que tiene ganas de provocar o si dicha expresión ha sido utilizada por la Concejal del ramo, María Victoria González. El hecho es que vienen entrecomilladas las palabras, aunque la propia edil se encarga de matizar que en realidad son "actos de bienvenida a la comunidad". Claro, lo mismo que un bautizo, señora.
Y yo me pregunto. ¿Qué sentido tiene ofrecer una alternativa al sacramento católico? En los matrimonios es entendible porque el Estado está empeñado en regular ámbitos privados y esta institución civil ya viene de lejos, aunque sea una tontería igualmente. Pero los nacidos ya quedan inscritos en el Registro del Juzgado. ¿Entonces? Pues bien, la ociosa burócrata se remonta nada menos que a la Revolución Francesa, una época dice, en la que "se pretendía reforzar la distinción entre Iglesia y Estado". ¡Vaya! Lo importante es, del modo que sea, convertir la maquinaria estatal en competencia de una confesión religiosa y nada menos que pone de ejemplo la época del más siniestro anticlericalismo. Luego resulta que es la Iglesia la que crea crispación social.
Por supuesto, no hay demanda "oficial" de semejante despropósito, aunque "sí consta" el interés de dos familias (¿cercanas a la concejal quizás?) por la ceremonia "sin pila bautismal". El Ayuntamiento buscará "inspiración" en el experimento catalán y no tienen aún ni idea de cómo será la ceremonia.
¿Lo siguiente será la Comunión sin hostia? Allá el que quiera hacer el canelo, pero con su dinero, por favor.
Actualización (28/01/05).- Hasta IU, socio de gobierno del PSOE en Avilés, adopta una postura sensata ante semejante estupidez.
En principio, tal y como se desarrolla la información no queda claro si es el periódico que tiene ganas de provocar o si dicha expresión ha sido utilizada por la Concejal del ramo, María Victoria González. El hecho es que vienen entrecomilladas las palabras, aunque la propia edil se encarga de matizar que en realidad son "actos de bienvenida a la comunidad". Claro, lo mismo que un bautizo, señora.
Y yo me pregunto. ¿Qué sentido tiene ofrecer una alternativa al sacramento católico? En los matrimonios es entendible porque el Estado está empeñado en regular ámbitos privados y esta institución civil ya viene de lejos, aunque sea una tontería igualmente. Pero los nacidos ya quedan inscritos en el Registro del Juzgado. ¿Entonces? Pues bien, la ociosa burócrata se remonta nada menos que a la Revolución Francesa, una época dice, en la que "se pretendía reforzar la distinción entre Iglesia y Estado". ¡Vaya! Lo importante es, del modo que sea, convertir la maquinaria estatal en competencia de una confesión religiosa y nada menos que pone de ejemplo la época del más siniestro anticlericalismo. Luego resulta que es la Iglesia la que crea crispación social.
Por supuesto, no hay demanda "oficial" de semejante despropósito, aunque "sí consta" el interés de dos familias (¿cercanas a la concejal quizás?) por la ceremonia "sin pila bautismal". El Ayuntamiento buscará "inspiración" en el experimento catalán y no tienen aún ni idea de cómo será la ceremonia.
¿Lo siguiente será la Comunión sin hostia? Allá el que quiera hacer el canelo, pero con su dinero, por favor.
Actualización (28/01/05).- Hasta IU, socio de gobierno del PSOE en Avilés, adopta una postura sensata ante semejante estupidez.
Es cierto: vuelve el fascismo
O para ser más exacto, el totalitarismo de izquierdas, aunque me da lo mismo, porque lo relevante es que estamos ante la negación del individuo.
Y es que nos encontramos con que los propios policías que protegían a Bono admiten que no hubo agresión. Si no hay agresión, no hay delito. Y la noticia la enlazo del mismo periódico que ha tenido la desfachatez de publicar en portada las fotos de los concejales del PP detenidos (secuestrados sería más preciso) sin prueba alguna. Menos mal que Pedro J. es un defensor del garantismo.
Eso es propio de un Estado policial. Espero ahora que los que se llenaron la boca llamando ultraderechistas a colectivos enteros basándose en paranoicas teorías conspiratorias, califiquen en su justa medida la gravedad de lo acontecido con dos ciudadanos, cuyo único delito aparente es aparecer en una foto y ¡¡ser militantes del reaccionario PP!! Esto no se hace ni con los etarras; quizás porque tienen quien les defienda. O quizás porque ellos no crispan el ambiente con sus pistolas. O simplemente porque la calle es de la izquierda y punto.
Espero al menos que esto sirva para que el ambiente social contra el PP, claramente instrumentalizado desde "el acosado" Grupo Prisa y sus adláteres (es decir, prácticamente todos los medios de comunicación y partidos políticos en España), finalice. Porque por mucho que se intente dar la vuelta a la tortilla, hay millones de españoles aguantando estoicamente que se les trate como a perros y pueden hartarse... y cometer la osadía de votar a Rajoy en las próximas elecciones.
Por cierto, los zarandeos, aunque más típicos cuando estamos en una multidud, siguen siendo igualmente deleznables. Pero el relato del impresentable Sr. Bono ha quedado al descubierto.
Y es que nos encontramos con que los propios policías que protegían a Bono admiten que no hubo agresión. Si no hay agresión, no hay delito. Y la noticia la enlazo del mismo periódico que ha tenido la desfachatez de publicar en portada las fotos de los concejales del PP detenidos (secuestrados sería más preciso) sin prueba alguna. Menos mal que Pedro J. es un defensor del garantismo.
Eso es propio de un Estado policial. Espero ahora que los que se llenaron la boca llamando ultraderechistas a colectivos enteros basándose en paranoicas teorías conspiratorias, califiquen en su justa medida la gravedad de lo acontecido con dos ciudadanos, cuyo único delito aparente es aparecer en una foto y ¡¡ser militantes del reaccionario PP!! Esto no se hace ni con los etarras; quizás porque tienen quien les defienda. O quizás porque ellos no crispan el ambiente con sus pistolas. O simplemente porque la calle es de la izquierda y punto.
Espero al menos que esto sirva para que el ambiente social contra el PP, claramente instrumentalizado desde "el acosado" Grupo Prisa y sus adláteres (es decir, prácticamente todos los medios de comunicación y partidos políticos en España), finalice. Porque por mucho que se intente dar la vuelta a la tortilla, hay millones de españoles aguantando estoicamente que se les trate como a perros y pueden hartarse... y cometer la osadía de votar a Rajoy en las próximas elecciones.
Por cierto, los zarandeos, aunque más típicos cuando estamos en una multidud, siguen siendo igualmente deleznables. Pero el relato del impresentable Sr. Bono ha quedado al descubierto.
¿Quién crispa?
Muchas cosas se han dicho ya sobre la manifestación del sábado. Curiosamente, algunos de los análisis más surrealistas parten de quienes la ignoraron primero, quizás porque las víctimas del terrorismo etarra no son tan importantes como los bloggers de Irán. No sé. Pero acabo de leer un comentario que me ha causado una desazón especial. Por venir de quien viene y por decir lo que dice. En fin, me congratulo de que al menos mi capacidad de sorpresa siga intacta. Buena señal.
Para comenzar un sesuda introducción: Resulta que la derecha, para mostrar “templanza”, debe plegarse a lo que digan los nacionalismos periféricos, que como todo el mundo sabe son unos adalides de la moderación y el centrismo tan del gusto de los neo-talantosos.
Continuamos con un análisis sobre “las formas” de los gobernantes del PP en diversos acontecimientos para explicar el hartazgo de los ciudadanos con esa panda de fachas que nos gobernó. ¡Y vaya ejemplos! Desde el Prestige, dónde en la mayoría de los pueblos afectados el PP ganó de nuevo las elecciones municipales y las ayudas administrativas quedaron solventadas en un plazo relativamente breve, mientras los damnificados por el desastre ocurrido en tiempos del felipato aún siguen esperando, hasta la huelga general, dónde tenemos el habitual reproche a Urdaci mientras obviamos el carácter mafioso sindical (que invalida cualquier huelga de este tipo, pues hay coacción) o se olvida uno convenientemente de una señora, María Antonia Iglesias, que dejó en aprendiz al mismísimo Goebbels, pasando por el Yak-42, dónde los que tuvimos familiares muertos sabemos la cantidad de mentiras que Bono ha contado y cómo ha utilizado a las víctimas. Claro que si estuviera gobernando con el PNV y CiU los hechos serían los mismos, pero el análisis distinto, teniendo en cuenta la introducción que mencionábamos.
Pero los ejemplos me parecen muy buenos, precisamente para lo contrario que se quiere mostrar. Y es que son tres casos de evidente manipulación social no ya hacia actos o carencias gubernamentales (en los que yo estoy de acuerdo en muchas cosas, más que nada porque los gobiernos suelen ser entes liberticidas), sino contra un determinado partido político y todo lo que le pueda ser próximo. Troskismo puro, vamos.
Y llegamos al 11-M, claro. Todo el mundo entenderá como razonable sacarlo a colación cuando hablamos de una manifestación de la AVT. Un 11-M marcado por la penosa gestión del Gobierno del PP (en eso no puedo estar más de acuerdo) que a su vez generó, ¡cómo no!... “una movilización espontánea”.
Por supuesto, no se menciona en tan ponderado análisis todo lo ocurrido durante la guerra y tras el 11-M: agresiones (y no intentos) a ministros, cargos y militantes del PP, boicot de actos, quema de sedes con cócteles molotov incluidos... Todo ello en un clima realmente tremendo, que los que militábamos en el PP por entonces conocemos bien, pues las piedras hacen daño. Hechos a la vista de cualquiera que no sea un miserable. Hechos condenados en su momento con palabras tan mezquinas del tipo: “Más mueren en Irak”, “son apenas unos rasguños”, “es el pueblo soberano”... O simplemente silenciados. Grave, muy grave. Los neonazis patean espontáneamente a los negros y no por ello se pasa de puntillas sobre el hecho.
Por el contrario, en plena ensoñación, se nos ofrece una detallada estrategia que no se le ocurriría ni a Rubalcaba. uno de los personajes más siniestros de la España moderna, ni creo se atrevería a suscribir Llamazares, mi totalitario paisano. El resultado de la cual es... la famosa agresión (no sé qué espera el Sr. Gómez para acudir al juzgado de guardia con sus pruebas, pues de momento no hay nada demostrado y se está deteniendo a la gente por el simple hecho de salir en un video, al más puro estilo, éste sí, fascista). Pero como son más papistas que el Papa (a pesar de su destacado anticlericalismo), mantienen posturas que desmiente Bono y no digamos ya Rosa Díez. Pero no les van a estropear un buen análisis, por supuesto. También se obvian las lindezas que Pilar Manjón soltó hacia Aznar (“¡asesino!”) y por las que fue efectivamente, criticada.
Y por fin, señalamos al verdadero culpable de todo: su pesadilla favorita, Federico Jiménez Losantos, que en un párrafo es sacralizador de la Constitución y en otro desligitimador de instituciones. ¡Qué capacidad la de su bestia negra!
Por el contrario, todos los demás medios y todos los demás partidos políticos, no han tenido nada que ver con el clima social creado. La culpa es de quien ha decidido no dejarse pisar la cabeza más, a pesar de ser un minúsculo punto en el dial pero que crece día a día, dando voz a quienes han sido tratados como escoria los últimos meses, y eso molesta.
También es culpable (no podía faltar) Pío Moa, un historiador solo frente a decenas que defienden lo contrario, pero duele que un ex-terrorista utilice las fuentes de la propia izquierda para ponerles en su lugar histórico, avalado además que por Payne (¿otro fascista, quizás?)
Y por supuesto, Ibarreche no pretende saltarse la legalidad vigente; es todo un invento de Federico y otros facinerosos. Hay que callarse, que los nacionalistas tienen bula para montar su proyecto totalitario.
Acebes y Zaplana son los nuevos radicales del PP, por montar el Gal, intentar encarcelar a Puyol... Ah no, que esos eran otros. Bueno, da igual. Por hablar, hombre. ¡Qué se callen, que la derecha no tiene derecho a defenderse de la ignominia!
¿Y la Conferencia Episcopal? Ah, los curas. ¿Quién se han creído que son para defender su moral públicamente?
Incluso tenemos una nota de humor negro cuando se alude al “acoso a la Cadena Ser”. Resulta que el puto amo de España está siendo acosado. ¡Hay que tener la cara bien dura!
En fin, que todo esta amalgama bien organizada, que tiene los resortes del poder, “arrasará el país”. Y se advierte: ¡Hay que frenarlos! ¿Y qué más se les va a hacer? No se me ocurre más que la cal viva.
¿Y tú denuncias la crispación y la fractura social? No había leído nada tan burdo desde que dejé de intoxicarme con Haro Tecglen y los discursos de Fidel Castro. Bonino estaría orgullosa. Has de enviarle tu peculiar punto de vista.
Frente a todo esto, las palabras de un izquierdista que sabe distinguir, Raúl del Pozo:
"La manifestación del sábado en Madrid no iba de fachas; no se vio entre la multitud a esa nueva horda urbana que asola a Europa. Estoy de acuerdo con Constantino Méndez, delegado del Gobierno en Madrid, cuando dice que los bronquistas no eran ultras. Ni ultras ni guerrilleros de Cristo Rey jubilatas que sacaron del trasero de la nostalgia los puños de hierro y las brijas de matar rojos.
"Algunos cronistas, llevados por la pereza mental o porque son jóvenes y no han visto cómo las niñatas con zapatos de charol rompían con bates las cholas de los manifestantes en los años 70, tienen el numero de la bota cambiado. El viejo vientre inmundo sigue siendo fértil, pero no confundamos a los bombers con los domingueros.
"Era la derecha, idiotas. La derecha que empieza a embestir, que ha dejado de ser mansa, callada y paciente. No eran las ramas de abedul con el hacha ni filofascistas de Ultra Sur, ni comandos skins con las botas de pisar boqueras, lilas o mojamés, sino un amplio espacio de malestar que la derecha española está ocupando, después de quedar fuera de juego el 11-M. Estaban muy encabronados y buscan su pancarta.
"Los responsables de prensa de los partidos políticos -de derechas, de izquierdas, de centro- tienen muy en cuenta a Goebbels y su propósito no es dar información, sino hacer la guerra. Ahora la guerra no es de centurias sino de encuestas y de intención de voto. Los dos partidos se han apresurado a informar que los incidentes fueron aislados, de violentos, de fanáticos. Yo pienso que el PP se endurece en un país dividido y se acuerda de cuando le quemaban las sedes y les llamaban asesinos. Ahora llaman a José Bono, al PSOE, asesino, apóstata, cobarde y defensor de maricones. Y a este paso, volvemos al Puente de los Franceses. Pero no era ésa la cabeza de la serpiente. La culebra está aguardando a la patera."
Para comenzar un sesuda introducción: Resulta que la derecha, para mostrar “templanza”, debe plegarse a lo que digan los nacionalismos periféricos, que como todo el mundo sabe son unos adalides de la moderación y el centrismo tan del gusto de los neo-talantosos.
Continuamos con un análisis sobre “las formas” de los gobernantes del PP en diversos acontecimientos para explicar el hartazgo de los ciudadanos con esa panda de fachas que nos gobernó. ¡Y vaya ejemplos! Desde el Prestige, dónde en la mayoría de los pueblos afectados el PP ganó de nuevo las elecciones municipales y las ayudas administrativas quedaron solventadas en un plazo relativamente breve, mientras los damnificados por el desastre ocurrido en tiempos del felipato aún siguen esperando, hasta la huelga general, dónde tenemos el habitual reproche a Urdaci mientras obviamos el carácter mafioso sindical (que invalida cualquier huelga de este tipo, pues hay coacción) o se olvida uno convenientemente de una señora, María Antonia Iglesias, que dejó en aprendiz al mismísimo Goebbels, pasando por el Yak-42, dónde los que tuvimos familiares muertos sabemos la cantidad de mentiras que Bono ha contado y cómo ha utilizado a las víctimas. Claro que si estuviera gobernando con el PNV y CiU los hechos serían los mismos, pero el análisis distinto, teniendo en cuenta la introducción que mencionábamos.
Pero los ejemplos me parecen muy buenos, precisamente para lo contrario que se quiere mostrar. Y es que son tres casos de evidente manipulación social no ya hacia actos o carencias gubernamentales (en los que yo estoy de acuerdo en muchas cosas, más que nada porque los gobiernos suelen ser entes liberticidas), sino contra un determinado partido político y todo lo que le pueda ser próximo. Troskismo puro, vamos.
Y llegamos al 11-M, claro. Todo el mundo entenderá como razonable sacarlo a colación cuando hablamos de una manifestación de la AVT. Un 11-M marcado por la penosa gestión del Gobierno del PP (en eso no puedo estar más de acuerdo) que a su vez generó, ¡cómo no!... “una movilización espontánea”.
Por supuesto, no se menciona en tan ponderado análisis todo lo ocurrido durante la guerra y tras el 11-M: agresiones (y no intentos) a ministros, cargos y militantes del PP, boicot de actos, quema de sedes con cócteles molotov incluidos... Todo ello en un clima realmente tremendo, que los que militábamos en el PP por entonces conocemos bien, pues las piedras hacen daño. Hechos a la vista de cualquiera que no sea un miserable. Hechos condenados en su momento con palabras tan mezquinas del tipo: “Más mueren en Irak”, “son apenas unos rasguños”, “es el pueblo soberano”... O simplemente silenciados. Grave, muy grave. Los neonazis patean espontáneamente a los negros y no por ello se pasa de puntillas sobre el hecho.
Por el contrario, en plena ensoñación, se nos ofrece una detallada estrategia que no se le ocurriría ni a Rubalcaba. uno de los personajes más siniestros de la España moderna, ni creo se atrevería a suscribir Llamazares, mi totalitario paisano. El resultado de la cual es... la famosa agresión (no sé qué espera el Sr. Gómez para acudir al juzgado de guardia con sus pruebas, pues de momento no hay nada demostrado y se está deteniendo a la gente por el simple hecho de salir en un video, al más puro estilo, éste sí, fascista). Pero como son más papistas que el Papa (a pesar de su destacado anticlericalismo), mantienen posturas que desmiente Bono y no digamos ya Rosa Díez. Pero no les van a estropear un buen análisis, por supuesto. También se obvian las lindezas que Pilar Manjón soltó hacia Aznar (“¡asesino!”) y por las que fue efectivamente, criticada.
Y por fin, señalamos al verdadero culpable de todo: su pesadilla favorita, Federico Jiménez Losantos, que en un párrafo es sacralizador de la Constitución y en otro desligitimador de instituciones. ¡Qué capacidad la de su bestia negra!
Por el contrario, todos los demás medios y todos los demás partidos políticos, no han tenido nada que ver con el clima social creado. La culpa es de quien ha decidido no dejarse pisar la cabeza más, a pesar de ser un minúsculo punto en el dial pero que crece día a día, dando voz a quienes han sido tratados como escoria los últimos meses, y eso molesta.
También es culpable (no podía faltar) Pío Moa, un historiador solo frente a decenas que defienden lo contrario, pero duele que un ex-terrorista utilice las fuentes de la propia izquierda para ponerles en su lugar histórico, avalado además que por Payne (¿otro fascista, quizás?)
Y por supuesto, Ibarreche no pretende saltarse la legalidad vigente; es todo un invento de Federico y otros facinerosos. Hay que callarse, que los nacionalistas tienen bula para montar su proyecto totalitario.
Acebes y Zaplana son los nuevos radicales del PP, por montar el Gal, intentar encarcelar a Puyol... Ah no, que esos eran otros. Bueno, da igual. Por hablar, hombre. ¡Qué se callen, que la derecha no tiene derecho a defenderse de la ignominia!
¿Y la Conferencia Episcopal? Ah, los curas. ¿Quién se han creído que son para defender su moral públicamente?
Incluso tenemos una nota de humor negro cuando se alude al “acoso a la Cadena Ser”. Resulta que el puto amo de España está siendo acosado. ¡Hay que tener la cara bien dura!
En fin, que todo esta amalgama bien organizada, que tiene los resortes del poder, “arrasará el país”. Y se advierte: ¡Hay que frenarlos! ¿Y qué más se les va a hacer? No se me ocurre más que la cal viva.
¿Y tú denuncias la crispación y la fractura social? No había leído nada tan burdo desde que dejé de intoxicarme con Haro Tecglen y los discursos de Fidel Castro. Bonino estaría orgullosa. Has de enviarle tu peculiar punto de vista.
Frente a todo esto, las palabras de un izquierdista que sabe distinguir, Raúl del Pozo:
"La manifestación del sábado en Madrid no iba de fachas; no se vio entre la multitud a esa nueva horda urbana que asola a Europa. Estoy de acuerdo con Constantino Méndez, delegado del Gobierno en Madrid, cuando dice que los bronquistas no eran ultras. Ni ultras ni guerrilleros de Cristo Rey jubilatas que sacaron del trasero de la nostalgia los puños de hierro y las brijas de matar rojos.
"Algunos cronistas, llevados por la pereza mental o porque son jóvenes y no han visto cómo las niñatas con zapatos de charol rompían con bates las cholas de los manifestantes en los años 70, tienen el numero de la bota cambiado. El viejo vientre inmundo sigue siendo fértil, pero no confundamos a los bombers con los domingueros.
"Era la derecha, idiotas. La derecha que empieza a embestir, que ha dejado de ser mansa, callada y paciente. No eran las ramas de abedul con el hacha ni filofascistas de Ultra Sur, ni comandos skins con las botas de pisar boqueras, lilas o mojamés, sino un amplio espacio de malestar que la derecha española está ocupando, después de quedar fuera de juego el 11-M. Estaban muy encabronados y buscan su pancarta.
"Los responsables de prensa de los partidos políticos -de derechas, de izquierdas, de centro- tienen muy en cuenta a Goebbels y su propósito no es dar información, sino hacer la guerra. Ahora la guerra no es de centurias sino de encuestas y de intención de voto. Los dos partidos se han apresurado a informar que los incidentes fueron aislados, de violentos, de fanáticos. Yo pienso que el PP se endurece en un país dividido y se acuerda de cuando le quemaban las sedes y les llamaban asesinos. Ahora llaman a José Bono, al PSOE, asesino, apóstata, cobarde y defensor de maricones. Y a este paso, volvemos al Puente de los Franceses. Pero no era ésa la cabeza de la serpiente. La culebra está aguardando a la patera."
lunes, 24 de enero de 2005
Profesionales de la manipulación
Ya se ha comentado suficientemente por aquéllos que estuvieron allí y hablan de primera mano. Pero ante las reacciones de corte netamente estalinista que se están produciendo en casi todos los medios, conviene insistir en algunos aspectos de lo acontecido en la manifestación del pasado sábado.
Comencemos por lo más grave: el intento de agresión a un Ministro es un hecho repugnante. Como bien dice Juan Ramón Rallo, hay un principio fundamental: “nadie puede iniciar la violencia contra otra persona”. Punto y sin ningún “pero”.
Eso sí, creo que los abucheos no pueden ser equiparados a un intento de agresión. Se puede estar de acuerdo o no, y yo creo que estaban totalmente fuera de lugar (sobre todo cuando van dirigidos hacia personas que estaban allí, por los motivos que fuera, pero estaban allí, haciéndose eco del llamamiento de las víctimas, que es lo importante), pero son totalmente legítimos. Una agresión inicial NUNCA.
Luego ya comienza lo esperable. A mentir y sembrar odio, que es su profesión. Resulta que “intentaron agredir a los representantes del Gobierno y del PSOE”, vamos que como decían esos amantes de la libertad, el sábado se “provocó el terror en las calles de Madrid”. ¿Es necesario exagerar para criticar duramente un hecho deleznable?
Pues parece que sí. Como primer paso para luego señalar a los culpables directos, que no serán las personas individuales que lo hicieron, sino el PP y ciertos medios (¿adivinan cuáles?) con la connivencia de la ¡AVT!, que está infiltrada por ultraderechistas. Y lo hacen los mismos que en su momento trivializaron sobre las agresiones a los líderes del PP y a muchos de sus afiliados a lo largo de toda la geografía española; los mismos que no decían nada cuando se lanzaban piedras y ¡cócteles molotov! contra las sedes del partido gobernante (y cuando decían algo, era para ladrar un “se lo merecían”); los mismos que no dijeron nada cuando Manjón llamaba “asesino” a Aznar… Su ignominia no conoce límites. No les basta con ningunear a las víctimas con ausencias clamorosas, también hay que insultarlas, aprovechando la disculpa que les ha proporcionado unos impresentables.
Afortunadamente, sí hay personas decentes y admirables como Rosa Díez, que no tienen necesidad de mentir ni exagerar, seguramente porque su dignidad y su experiencia de batalladora incansable se lo impide. Su relato de los hechos es clarificador (y digno de compararse con el de Bono, por cierto): eran “un grupúsculo de unos diez o quince que vociferaba con mucha violencia y otro más numeroso que contrarrestaba con aplausos”. Sabe de lo que habla; ha hecho de la lucha contra el totalitarismo su profesión. Así que dejen los manipuladores de usar a esta insigne mujer para referirse a unos hechos ya de por sí suficientemente lamentables.
Por cierto, aprovechando todo esto y ante una escasez de ideas y un resentimiento que les delata, otros incluso nos señalan a nosotros. Somos los nuevos desestabilizadores. Me temo que su envidia les hace concedernos una importancia desmedida. Pobrecillos. Ahí tenemos a los guardianes de las esencias del liberalismo en estado puro olvidando que la responsabilidad de unos actos es necesariamente individual y achacable a sus protagonistas directos.
Comencemos por lo más grave: el intento de agresión a un Ministro es un hecho repugnante. Como bien dice Juan Ramón Rallo, hay un principio fundamental: “nadie puede iniciar la violencia contra otra persona”. Punto y sin ningún “pero”.
Eso sí, creo que los abucheos no pueden ser equiparados a un intento de agresión. Se puede estar de acuerdo o no, y yo creo que estaban totalmente fuera de lugar (sobre todo cuando van dirigidos hacia personas que estaban allí, por los motivos que fuera, pero estaban allí, haciéndose eco del llamamiento de las víctimas, que es lo importante), pero son totalmente legítimos. Una agresión inicial NUNCA.
Luego ya comienza lo esperable. A mentir y sembrar odio, que es su profesión. Resulta que “intentaron agredir a los representantes del Gobierno y del PSOE”, vamos que como decían esos amantes de la libertad, el sábado se “provocó el terror en las calles de Madrid”. ¿Es necesario exagerar para criticar duramente un hecho deleznable?
Pues parece que sí. Como primer paso para luego señalar a los culpables directos, que no serán las personas individuales que lo hicieron, sino el PP y ciertos medios (¿adivinan cuáles?) con la connivencia de la ¡AVT!, que está infiltrada por ultraderechistas. Y lo hacen los mismos que en su momento trivializaron sobre las agresiones a los líderes del PP y a muchos de sus afiliados a lo largo de toda la geografía española; los mismos que no decían nada cuando se lanzaban piedras y ¡cócteles molotov! contra las sedes del partido gobernante (y cuando decían algo, era para ladrar un “se lo merecían”); los mismos que no dijeron nada cuando Manjón llamaba “asesino” a Aznar… Su ignominia no conoce límites. No les basta con ningunear a las víctimas con ausencias clamorosas, también hay que insultarlas, aprovechando la disculpa que les ha proporcionado unos impresentables.
Afortunadamente, sí hay personas decentes y admirables como Rosa Díez, que no tienen necesidad de mentir ni exagerar, seguramente porque su dignidad y su experiencia de batalladora incansable se lo impide. Su relato de los hechos es clarificador (y digno de compararse con el de Bono, por cierto): eran “un grupúsculo de unos diez o quince que vociferaba con mucha violencia y otro más numeroso que contrarrestaba con aplausos”. Sabe de lo que habla; ha hecho de la lucha contra el totalitarismo su profesión. Así que dejen los manipuladores de usar a esta insigne mujer para referirse a unos hechos ya de por sí suficientemente lamentables.
Por cierto, aprovechando todo esto y ante una escasez de ideas y un resentimiento que les delata, otros incluso nos señalan a nosotros. Somos los nuevos desestabilizadores. Me temo que su envidia les hace concedernos una importancia desmedida. Pobrecillos. Ahí tenemos a los guardianes de las esencias del liberalismo en estado puro olvidando que la responsabilidad de unos actos es necesariamente individual y achacable a sus protagonistas directos.
martes, 18 de enero de 2005
Consecuencia lógica
El CGPJ a veces tiene un arranque de análisis riguroso. Es una consecuencia lógica, en la que los amantes del positivismo legal no quieren pensar. Baste ver a la minoría progresista, que basa sus interpretaciones en "la multitud de leyes autonómicas que reconocen las uniones de hecho homosexuales". Vamos, que si multitud de leyes autonómicas reconociesen que los miopes no tenemos derecho a expresarnos, a callarse tocan.
Dado el fervor estatista que nos inunda, podrían buscar otra figura jurídica que proteja esas uniones tan demandadas. Ah no, que tenemos el caprichito de llamarnos "matrimonio". Y los musulmanes con su harén también; ¿qué pasa?
¿No es más fácil (y desde luego más justo) que el Estado se desentienda de las uniones voluntarias de una vez? ¿O seguiremos defendiendo que "mientras tanto" legislemos para evitar las discriminaciones?
Pero nada, se dirá que es una interpretación reaccionaria. Y asunto resuelto. Con mucho talante todo, eso sí. Como siempre.
Dado el fervor estatista que nos inunda, podrían buscar otra figura jurídica que proteja esas uniones tan demandadas. Ah no, que tenemos el caprichito de llamarnos "matrimonio". Y los musulmanes con su harén también; ¿qué pasa?
¿No es más fácil (y desde luego más justo) que el Estado se desentienda de las uniones voluntarias de una vez? ¿O seguiremos defendiendo que "mientras tanto" legislemos para evitar las discriminaciones?
Pero nada, se dirá que es una interpretación reaccionaria. Y asunto resuelto. Con mucho talante todo, eso sí. Como siempre.
viernes, 14 de enero de 2005
Los ayatollahs no podrán con internet
Reproduzco el llamamiento que JJ.LL. realiza en su página. Yo no podré estar en Madrid, pero el que pueda...
Sábado 15, 12:00 h. / Protesta contra la censura iraní de los blogs
Ayer nos hicimos eco del bloqueo por parte de las autoridades iraníes de servicios de internet para la creación de blogs. En JJLL, jóvenes, internautas y bloggers, sentimos como algo muy nuestro este ataque a la libertad de expresión e información de los jóvenes internautas y bloggers iraníes. Y si las autoridades iraníes quieren bloquear el acceso a internet, nos tendrán en las calles frente a ellos.
El próximo sábado 15, a las 12:00 del mediodía, convocamos a nuestros asociados y simpatizantes, a internautas, y a todos los amantes de la libertad, a concentrarse pacífica y cívicamente ante la embajada de Irán en Madrid, en la calle Jerez, nº 5, para hacer público nuestro más absoluto rechazo a este ataque a la libertad individual.
Como nuestros compañeros liberales ya hicieron en Polonia, saquemos nuestras pancartas anaranjadas para reclamar libertad de acceso a Internet; libertad de información; libertad de expresión; libertad de prensa; libertades políticas e individuales para los iraníes, como víctimas más recientes de la censura y el control de los medios de información por parte de un gobierno liberticida.
Porque ahora son los iraníes, pero un día podriamos ser nosotros, salgamos a la calle para defender la libertad de personas a las que recientemente se ha cerrado una gran ventana al mundo.
Si quereis más información, podeis escribir a gabriel@juventudesliberales.org
Sábado 15, 12:00 h. / Protesta contra la censura iraní de los blogs
Ayer nos hicimos eco del bloqueo por parte de las autoridades iraníes de servicios de internet para la creación de blogs. En JJLL, jóvenes, internautas y bloggers, sentimos como algo muy nuestro este ataque a la libertad de expresión e información de los jóvenes internautas y bloggers iraníes. Y si las autoridades iraníes quieren bloquear el acceso a internet, nos tendrán en las calles frente a ellos.
El próximo sábado 15, a las 12:00 del mediodía, convocamos a nuestros asociados y simpatizantes, a internautas, y a todos los amantes de la libertad, a concentrarse pacífica y cívicamente ante la embajada de Irán en Madrid, en la calle Jerez, nº 5, para hacer público nuestro más absoluto rechazo a este ataque a la libertad individual.
Como nuestros compañeros liberales ya hicieron en Polonia, saquemos nuestras pancartas anaranjadas para reclamar libertad de acceso a Internet; libertad de información; libertad de expresión; libertad de prensa; libertades políticas e individuales para los iraníes, como víctimas más recientes de la censura y el control de los medios de información por parte de un gobierno liberticida.
Porque ahora son los iraníes, pero un día podriamos ser nosotros, salgamos a la calle para defender la libertad de personas a las que recientemente se ha cerrado una gran ventana al mundo.
Si quereis más información, podeis escribir a gabriel@juventudesliberales.org
jueves, 13 de enero de 2005
Más sobre la eutanasia
No coincido hoy con mi estimado Javier Neira. Nadie está “animando a la muerte” por defender el derecho a decidir sobre la propia. Esto nos llevaría de nuevo al desgraciadamente eterno debate entre legalidad y moralidad.
Yo no defiendo la eutanasia; antes al contrario. Pero mi interés no es defender mis legítimos postulados morales, sino hablar de derechos, materia de la que debe ocuparse el liberalismo.
Ayer me enteraba de la nueva página del genial Paco Capella. Él analiza de forma sencilla e impecable los fundamentos éticos al respecto. Lectura imprescindible.
Yo no defiendo la eutanasia; antes al contrario. Pero mi interés no es defender mis legítimos postulados morales, sino hablar de derechos, materia de la que debe ocuparse el liberalismo.
Ayer me enteraba de la nueva página del genial Paco Capella. Él analiza de forma sencilla e impecable los fundamentos éticos al respecto. Lectura imprescindible.
martes, 11 de enero de 2005
Amor frente a Estado
Ayer te vi. Y sentí emoción.
Algunos advierten hoy en sus titulares que esperaste a que prescribiera el “delito” de colaboración necesaria al suicidio antes de reconocer que pusiste el vaso a mano. Lógico, con el Estado hay que andarse con ojo. No tiene piedad; lo suyo es legislar para jodernos la vida y prohibirnos a nosotros mismos hacerlo. Infame, sí. Pero real.
También te reprochan que hubieses elegido el cianuro, quizás influidos por esa manía de llamar “derecho a una muerte digna” a lo que simplemente es derecho (el primero de todos) a disponer de la propia vida, y olvidando que esa decisión no fue tuya.
Hoy te volví a ver. Y sentí admiración.
Tuviste que oír como te llamaban asesina por haber realizado un acto de amor. No encuentro otra manera de referirme a lo que has hecho: respetar la decisión más trascendental de alguien a quien se quiere, siendo la “colaboradora necesaria” en el momento más oportuno.
Y todavía se reflexiona sobre la conveniencia de que sea el Estado el que realice esa “colaboración necesaria”. Acabaría colaborando cuando no debe. ¡Qué pavor!
Baste ver a la Ministra de Sanidad, Elena Salgado, aprovechando la corriente para afirmar que la culpa del clima creado es de la Iglesia. Tienen el poder coercitivo y encima se ríen de nosotros. La paciencia tiene un límite.
Algunos advierten hoy en sus titulares que esperaste a que prescribiera el “delito” de colaboración necesaria al suicidio antes de reconocer que pusiste el vaso a mano. Lógico, con el Estado hay que andarse con ojo. No tiene piedad; lo suyo es legislar para jodernos la vida y prohibirnos a nosotros mismos hacerlo. Infame, sí. Pero real.
También te reprochan que hubieses elegido el cianuro, quizás influidos por esa manía de llamar “derecho a una muerte digna” a lo que simplemente es derecho (el primero de todos) a disponer de la propia vida, y olvidando que esa decisión no fue tuya.
Hoy te volví a ver. Y sentí admiración.
Tuviste que oír como te llamaban asesina por haber realizado un acto de amor. No encuentro otra manera de referirme a lo que has hecho: respetar la decisión más trascendental de alguien a quien se quiere, siendo la “colaboradora necesaria” en el momento más oportuno.
Y todavía se reflexiona sobre la conveniencia de que sea el Estado el que realice esa “colaboración necesaria”. Acabaría colaborando cuando no debe. ¡Qué pavor!
Baste ver a la Ministra de Sanidad, Elena Salgado, aprovechando la corriente para afirmar que la culpa del clima creado es de la Iglesia. Tienen el poder coercitivo y encima se ríen de nosotros. La paciencia tiene un límite.
Paradoja Intolerable
En un editorial, El Mundo califica de paradoja que Ignacio de Juana Chaos, piltrafa humana donde las haya, pueda permanecer más tiempo en la cárcel por sus amenazas que por sus 25 asesinatos.
Si por paradójico entendemos opuesto al sentido común, no puedo estar más de acuerdo. Pero yo voy más lejos. Porque es ciertamente intolerable no ya la superioridad de la condena por las amenazas, sino el hecho mismo de que sea delito expresar opiniones, por muy desagradables que éstas resulten a los oídos de las víctimas.
Pero intolerable también sería que este cerdo pisase la calle mientras las víctimas no sean reparadas; y sin entrar en detalles, nunca podrán serlo si ni tan siquiera se arrepiente.
Que se pudra en la cárcel, sí. Pero no mantenido con mi dinero. Que le alimenten sus compinches o que se muera de hambre.
Al final, habrá que refugiarse en la Justicia ¿sin Estado?
Si por paradójico entendemos opuesto al sentido común, no puedo estar más de acuerdo. Pero yo voy más lejos. Porque es ciertamente intolerable no ya la superioridad de la condena por las amenazas, sino el hecho mismo de que sea delito expresar opiniones, por muy desagradables que éstas resulten a los oídos de las víctimas.
Pero intolerable también sería que este cerdo pisase la calle mientras las víctimas no sean reparadas; y sin entrar en detalles, nunca podrán serlo si ni tan siquiera se arrepiente.
Que se pudra en la cárcel, sí. Pero no mantenido con mi dinero. Que le alimenten sus compinches o que se muera de hambre.
Al final, habrá que refugiarse en la Justicia ¿sin Estado?
lunes, 10 de enero de 2005
Patente de judeófobo
A través de un comentario a otro post, llego a un artículo del inefable Arturo Pérez Reverte publicado en El Semanal.
Con su habitual falta de comedimiento, larga contra todo lo que se mueve. Pero maldita la gracia que hace su modo de referirse a los judíos y a los americanos.
Para eso no es necesaria patente de corso alguna; desgraciadamente es demasiado habitual.
Con su habitual falta de comedimiento, larga contra todo lo que se mueve. Pero maldita la gracia que hace su modo de referirse a los judíos y a los americanos.
Para eso no es necesaria patente de corso alguna; desgraciadamente es demasiado habitual.
Odio a la libertad (de comercio)
No por recurrentes algunas noticias dejan de ser más sorprendentes. El Gobierno del Principado de Asturias se congratula de poder reducir a ocho los días de apertura en domingos y festivos. Eso sí, "ha sido fruto del consenso"; consenso producido entre representantes políticos, sindicales, comerciantes y usuarios.
Ante esto, ingenuo de mí, yo me pregunto quiénes son los que verdaderamente deben decidir sobre estos aspectos. Parece ser que estamos de acuerdo en que comerciantes y usuarios tienen algo que decir al respecto. Pero no se trata de sentar en una mesa a unos representantes de la nada, pues yo al menos, no estoy representando en parte alguna. No sé quiénes han sido los voluntarios que se han sentado en mi nombre, pero desde luego hablaban sólo por sí. Usuarios y comerciantes se ponen de acuerdo de forma mucho más simple. Los primeros irán a comprar cuando les apetezca si los establecimientos están abiertos y los segundos, avaros ellos, abrirán siempre que les resulte rentable. Este acto en libertad resulta intolerable para muchos, dispuestos a decidir cuando he de poder ir yo a un centro comercial (pues ahí reside el problema).
¿Argumentos? De todo tipo: desde el totalitario no tienes por qué ir a comprar un domingo teniendo toda la semana para hacerlo hasta el cínico los trabajadores tienen derecho a descansar esos días (le preguntas a tu interlocutor si eso incluye a los camareros que le atienden en su día de ocio, a los taquilleros de los cines o a los conductores de los llamados servicios públicos y su contestación es un eso es distinto).
Aún más espeluznante es comprobar que dentro del consenso entran representantes políticos y sindicales. Los primeros están siempre allá dónde se perpetra cualquier acto liberticida; no iba a ser menos en esta ocasión. En cuanto a los segundos, hacen gala de su poco amor por los actos libres y la representación fiable. Que yo sepa, y esto es definitivo, a nadie se le obliga a aceptar un trabajo determinado, que requiere (como tantos otros, por cierto) trabajar los domingos y festivos. Sin embargo, con estas leyes evitamos que personas dispuestas a hacerlo, por las razones que sean, no puedan debido a iniciativas legislativas netamente socialistas como ésta.
¿Argumentos? Darle voz a la sindicalista de turno produce vergüenza ajena. Pero es inevitable. Así: “la liberalización de los horarios comerciales no es la solución a los problemas de sector” (claro, la solución es que deje usted de comportarse como una ungida y los actores sean libres para solucionarlos. De haberlos). O: “la competitividad pasa por la formación de los trabajadores y no por convertir al sector en la ley de selva” (¿cuál será la manida “ley de la selva”? Quizás la libertad, no sé.). También tenemos la habitual defensa del pequeño comercio, perjudicado por las grandes superficies (típico argumento reaccionario y falaz, pues la competencia hace que los pequeños tengan incentivos para aprovechar las ventajas que sin duda tienen sobre los grandes, como la atención personalizada sin ir más lejos)
Y para premio: la Universidad de Oviedo desarrolló el Estudio sobre el impacto de la liberalización de horarios comerciales en el comercio de Asturias, cuyas conclusiones sirven para pergeñar atrocidades como la mencionada. Conclusiones como que en el Principado “se perjudica a 68.000 trabajadores, de los cuales unos 1.526 podrían perder su trabajo en un año ante la apertura masiva en días no laborales”. Se obvian los nuevos empleos que se producirían de haber libertad de comercio real.
El político, para terminar, ávido por mostrarnos su vena intervencionista, nos comenta que adelantar las rebajas a la festividad de Reyes “no es un tema demandado”. Ocioso sería preguntarle cómo lo sabe el muy…
Ante esto, ingenuo de mí, yo me pregunto quiénes son los que verdaderamente deben decidir sobre estos aspectos. Parece ser que estamos de acuerdo en que comerciantes y usuarios tienen algo que decir al respecto. Pero no se trata de sentar en una mesa a unos representantes de la nada, pues yo al menos, no estoy representando en parte alguna. No sé quiénes han sido los voluntarios que se han sentado en mi nombre, pero desde luego hablaban sólo por sí. Usuarios y comerciantes se ponen de acuerdo de forma mucho más simple. Los primeros irán a comprar cuando les apetezca si los establecimientos están abiertos y los segundos, avaros ellos, abrirán siempre que les resulte rentable. Este acto en libertad resulta intolerable para muchos, dispuestos a decidir cuando he de poder ir yo a un centro comercial (pues ahí reside el problema).
¿Argumentos? De todo tipo: desde el totalitario no tienes por qué ir a comprar un domingo teniendo toda la semana para hacerlo hasta el cínico los trabajadores tienen derecho a descansar esos días (le preguntas a tu interlocutor si eso incluye a los camareros que le atienden en su día de ocio, a los taquilleros de los cines o a los conductores de los llamados servicios públicos y su contestación es un eso es distinto).
Aún más espeluznante es comprobar que dentro del consenso entran representantes políticos y sindicales. Los primeros están siempre allá dónde se perpetra cualquier acto liberticida; no iba a ser menos en esta ocasión. En cuanto a los segundos, hacen gala de su poco amor por los actos libres y la representación fiable. Que yo sepa, y esto es definitivo, a nadie se le obliga a aceptar un trabajo determinado, que requiere (como tantos otros, por cierto) trabajar los domingos y festivos. Sin embargo, con estas leyes evitamos que personas dispuestas a hacerlo, por las razones que sean, no puedan debido a iniciativas legislativas netamente socialistas como ésta.
¿Argumentos? Darle voz a la sindicalista de turno produce vergüenza ajena. Pero es inevitable. Así: “la liberalización de los horarios comerciales no es la solución a los problemas de sector” (claro, la solución es que deje usted de comportarse como una ungida y los actores sean libres para solucionarlos. De haberlos). O: “la competitividad pasa por la formación de los trabajadores y no por convertir al sector en la ley de selva” (¿cuál será la manida “ley de la selva”? Quizás la libertad, no sé.). También tenemos la habitual defensa del pequeño comercio, perjudicado por las grandes superficies (típico argumento reaccionario y falaz, pues la competencia hace que los pequeños tengan incentivos para aprovechar las ventajas que sin duda tienen sobre los grandes, como la atención personalizada sin ir más lejos)
Y para premio: la Universidad de Oviedo desarrolló el Estudio sobre el impacto de la liberalización de horarios comerciales en el comercio de Asturias, cuyas conclusiones sirven para pergeñar atrocidades como la mencionada. Conclusiones como que en el Principado “se perjudica a 68.000 trabajadores, de los cuales unos 1.526 podrían perder su trabajo en un año ante la apertura masiva en días no laborales”. Se obvian los nuevos empleos que se producirían de haber libertad de comercio real.
El político, para terminar, ávido por mostrarnos su vena intervencionista, nos comenta que adelantar las rebajas a la festividad de Reyes “no es un tema demandado”. Ocioso sería preguntarle cómo lo sabe el muy…
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