Y es que resulta desolador observar al equipo de Ovidio Sánchez tomando ahora la iniciativa para la reforma del Estatuto. En vez de crear una alternativa netamente liberal, que ilusione a los asturianos que anhelamos una tierra más libre y menos subvencionada, se ponen a la cabeza de la manifestación socializante. Menos estatutos y demás leyes positivistas y más individuo. Claro que para eso, hay que desconfiar del poder, no anhelarlo.
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